El tontucu
En España, la carne es un alimento básico y tradicional. Como el jamón. Las familias españolas no dejarán de comer carne por mucho que un tonto lo pretenda. Si Garzón fuera nombrado ministro de Pesca, prohibiría la pesca. Es irrefutablemente necio y sansirolé
Seáme permitida una aclaración previa al texto a seguir. No tengo la menor intención de menospreciar a Alberto Garzón, del que me dicen que es el ministro de Consumo. Pero una cosa es la renuncia al menosprecio y otra muy diferente el cobijo a la mentira. Garzón, aún más que comunista de pandereta, es tonto. Muy tonto. He aquí su fundamental característica. Pero lo escribo sin acritud y desde la lejanía de la mala intención. Sucede que es tonto de remate, y no hay tu tía.
Garzón no desea que los españoles, grandes consumidores de carne, comamos carne. Tiene a los ganaderos contentos. No le recomiendo al ministro de Consumo que visite ganaderías vacunas, porcinas, cabrunas u ovinas. Puede salir trasquilado. Garzón se casó hace pocos años, y eligió Nueva Zelanda, un mes en Nueva Zelanda, como destino de su viaje de novios. Ante la incredulidad de muchos, respondió con su proverbial sencillez. «He elegido Nueva Zelanda como muchos jóvenes españoles». Conozco a algún joven español que ha viajado a Nueva Zelanda a encontrar trabajo y labrar su porvenir, pero no a recién casados que lo hagan como turistas de lujo. Es cierto que Nueva Zelanda es un sueño para numerosos aficionados a la caza y la pesca, pero muchos que han proyectado el viaje han renunciado a su ilusión. Nueva Zelanda está muy lejos, los vuelos son caros y los hoteles también. Para colmo, se come muchísima carne.
Garzón, como ministro, ha declarado la guerra a la carne. En su boda, ofreció a sus invitados un menú vegetariano. Bogavante, solomillo y «foie gras», entre otras delicias de la huerta. De aperitivo, jamón de cerdo ibérico, conocido como jamón de bellota, que se siembra y se cosecha en las dehesas castellanas, extremeñas y andaluzas. El jamón es un producto enteramente vegetal que nada tiene que ver con la carne, como muchos ignoran. Se siembra en noviembre y en junio nace el jamón, como si fueran cerezas o ciruelas. Y por ello eligieron el jamón de aperitivo, y el solomillo como plato principal junto al bogavante cocido, que tampoco es animal, y el foie de las Landas y de Estrasburgo, preferentemente truffé, que surge entre los árboles del bosque y no, como algunos piensan, del hígado de las ocas sobrealimentadas hasta alcanzar el punto cirrótico en sus hígados. Garzón es muy solidario con los pobres animales, ya sean vacas, cerdos, bogavantes o langostas que consumen los fascistas.
En un precioso artículo publicado en Sábado Gráfico y firmado a finales de los setenta por Antonio Gala, Castilla Arriba, el escritor cordobés nacido en Brazatortas –Ciudad Real–, escribe de un viaje por Cantabria acompañado de su amigo, el director de cine Mario Camus. Y principia así: «Cuando voy a la provincia de Santander, y me siento sobre uno de sus prados verdes y jugosos, siempre me asaltan dos temores. Que si respiro fuerte me tragaré una vaca, y que si permanezco sentado más tiempo de lo debido, me crecerá la hierba a mí también».
Hoy, aquellas vacas de leche predominantes compiten con centenares de ganaderías de vacas limusinas, vacas de carne, que resultan mucho más económicas y no obligan a la esclavitud de los ganaderos. Pero en los prados de Cantabria, de Asturias, de Galicia y de las provincias vascongadas, las vacas no están de adorno. Están para comérselas. Como en Castilla, Extremadura y Andalucía. Que le digan a un vasco o a un navarro que no consuma carne, y se apercibirá Garzón de lo que poco que vale su tranquilidad. Garzón, como buen comunista, desea que la carne sea un producto de lujo exclusivamente a disposición de los líderes de su partido, él mismo, principalmente.
En España, la carne es un alimento básico y tradicional. Como el jamón. Las familias españolas no dejarán de comer carne por mucho que un tonto lo pretenda. Si Garzón fuera nombrado ministro de Pesca, prohibiría la pesca. Es irrefutablemente necio y sansirolé. Ya se ha metido a los ganaderos en el bolsillo. Que no salga de su despacho, por su bien.
- Publicado en la web de Alfonso Ussía el 9 de julio de 2021