Pedro, ¿y por qué no te querellas contra Leire?
El presidente, que tuvo el gatillo muy rápido a la hora de denunciar al juez Peinado, permite silente que la fontanera del PSOE lo ponga en jaque, curioso…
En abril de 2024, el juez Peinado inició su investigación sobre Begoña Gómez por posibles delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios. Ese que ustedes imaginan se pilló un globo olímpico y reaccionó al instante con una sonada e insólita «Carta a la ciudadanía». En la misiva se presentaba como un hombre dolido y «profundamente enamorado» y anunciaba «cinco días de reflexión» sobre si abandonaba la Presidencia o no (una patochada para distraer al público de lo mollar, del escándalo de un caso de corrupción que afectaba a la propia mujer del presidente).
Hoy sabemos además que aquellos días de cólera y reclusión de Sánchez coincidieron con la puesta en marcha de la célula cenagosa de Leire y Cerdán, que desde Ferraz se lanzaron a intrigar contra los fiscales y la UCO a fin de proteger el entorno del presidente. Además, en el auto del juez Pedraz, los integrantes de la trama de guerra sucia aparecen refiriéndose al presidente como instigador último de la operación desde las cloacas contra los agentes de la ley.
Sánchez no se mantuvo quieto y silente ante los avances de la instrucción de Peinado. El juez, que ha hecho gala de unos atributos que se suelen relacionar con el caballo de Espartero, siguió adelante a pesar de las presiones. Incluso le negó al presidente la posibilidad de declarar por escrito en el caso de su mujer y se plantó en la Moncloa para intentar tomarle declaración. Sulfurado ante tamaña insolencia contra Mi Persona, Sánchez puso a trabajar a la Abogacía del Estado contra Peinado y le presentó una querella por prevaricación «en defensa de la dignidad de la Presidencia». Pero pinchó por todo lo alto, pues fue rechazada por unanimidad por el Tribunal Superior de Madrid.
No solo Sánchez tiene el gatillo fácil en tribunales. Además, ha instigado a su mujer a hacer lo propio. En agosto de 2024, Begoña Gómez se querelló contra Peinado por revelación de secretos y prevaricación. Y ahora, este año, la tetraimputada y seudo primera dama se ha querellado también contra Vito Quiles. Al igual que le ocurrió a su marido, los tribunales la han mandado a paseo en ambos casos.
¿Y por qué recordamos todo esto? Pues porque la diligencia con que Sánchez embiste para defender la supuesta honra de su mujer contrasta con su pasividad para crujir a querellas a Leire Díez. Dado que todos damos por supuesto que el gran líder progresista, que posee una moral a prueba de toda tentación, jamás ordenó a la fontanera maniobra alguna, ¿cómo es que no le planta una de sus querellas «en defensa de la dignidad de la Presidencia» cuando ella le ha atribuido algo tan grave como ser el cerebro último de la célula de guerra sucia? ¿Y cómo es que el PSOE no denuncia a una elementa que tanto daño ha hecho a tan honorabilísimo partido? De hecho, Leire ni siquiera fue expulsada del PSOE, se dio de baja ella.
Los malpensados responderán raudo: ¡Cómo se van a querellar el presidente y el PSOE contra Leire cuando todos sus manejos entre tinieblas los hizo por orden del dedo supremo!
Pero ustedes y yo, leales progresistas y progresistos, ponemos la mano en el fuego por el bueno del presidente, al que en la vida se le ocurriría algo tan turbio como ordenar la creación de una mafia en Ferraz para proteger su ombligo y el de sus más estrechos allegados. Bulos y más bulos. Máquina del fango, oposición marrullera y conjura fachosférica de la ultraderecha judicial y policial, porque no soportan a un Gobierno progresista, ecologista, feminista, abortista, eutanásico, chapucero y corrupto, que ha logrado hitos como mantenernos tres años sin Presupuestos y establecer que uno de Olot o Baracaldo es muy superior a uno de Lugo o Albacete.
En resumen: presidente Sánchez, esperamos su querella inmediata contra Leire Díez. ¿O es que acaso tiene razón la fontanera...?