La maquinilla
Si se sube la luz, se hace con contundencia, no con temor a lo que puedan protestar los económicamente débiles. Y eso lo ha conseguido el Gobierno de Sánchez en un pispás. De golpe, el 35%, si bien ni Sánchez, ni Irene, ni Mónica la rica, ni Yolanda la Matria, ni Garzón, el tonto de la carne, tienen la culpa de ello
Al comprar los periódicos –sigo haciendo esa tontería–, hoy por la mañana, me ha preguntado el quiosquero. –¿Sufrió ayer el ataque de algún felino?. Lo cierto es que notaba algo inusual y molesto en mi rostro.
Ayer, mi asesor financiero, que se ha negado a trabajar este verano de niñera de mis nietos, me recomendó la adquisición de una maquinilla manual para afeitarme. Y un bote de espuma, porque sin la espuma, la maquinilla manual no se desliza con suavidad para eliminar la barba de veinticuatro horas.
Mi asesor financiero es un gran estudioso de los gastos de mi casa, y aplica lo que llamaría Garzón «la distribución por segmentos». En este caso, la distribución por segmentos de la factura de electricidad. Dado mi actual nivel de «inasistencia económica» y la ridícula «aportación estatal» de mi jubilación, que no alcanza los 700 euros después de haber cotizado durante 42 años a la Seguridad Social, el asesor me ha informado que, de seguir empeñado en afeitarme con máquina eléctrica, mi patrimonio sufrirá una mengua de 85 euros cada mes.
Afeitarse con máquina eléctrica supone un gasto de 85 euros mensuales, al cambio de los nostálgicos, 13.900 pesetas, peseta más o peseta menos. Y claro, después de muchos años electrificado, afeitarse de nuevo con maquinilla manual, por mucho que me haya extralimitado de espuma, me ha originado siete cortes en mi todavía bello rostro, lo cual ha alarmado a mi amigo quiosquero. –¿Sufrió ayer el ataque de algún felino?. No le he respondido, porque un gato es un felino, y muchas personas tienen gato, y Jone Belarra e Irene Montero quieren elevar a ley la animadversión hacia las mascotas, y Edelmiro, mi quiosquero, amable y profesional como el que más, es nuboso en cuestiones políticas y puede salir rana en cualquier momento. Cuando le dije que probablemente, las heridas que adivinaba en mi rostro eran consecuencia de mi nulo dominio de la Gillette, experimentó un atisbo de decepción.
Afeitarse con independencia de la factura de electricidad permite un desahogo económico en la cuenta de 85 euros, que es dinero si se multiplica por doce, que son los meses del año. Salir a la calle afeitado por máquina eléctrica le supone a cualquier varón español, sin importar su ideología, casi mil euros cada año, más de 160.000 pesetas por barba. Y todo se debe a la magistral acción del Gobierno. Han conseguido, sin excesivo esfuerzo, que la factura de la luz haya aumentado en un 35%. Y lo ha hecho con trabajo, profesionalidad y humildad.
Cuando, en tiempos de Rajoy, la luz aumentó su precio en un 6%, los socialistas, comunistas y podemitas exigieron la dimisión del entonces presidente del Gobierno. Y con razón. Las cosas no se pueden hacer a medias y que no sean ni chicha ni limoná. Si se sube la luz, se hace con contundencia, no con temor a lo que puedan protestar los económicamente débiles. Y eso lo ha conseguido el Gobierno de Sánchez en un pispás. De golpe, el 35%, si bien ni Sánchez, ni Irene, ni Mónica la rica, ni Yolanda la Matria, ni Garzón, el tonto de la carne, tienen la culpa de ello. La culpa es de Biden, según se ha podido saber. En el segundo siete de la charla de veintinueve segundos mantenida en el célebre pasillo entre el asustado Biden y el gran líder mundial Sánchez, éste le preguntó al americano. –¿Te parece bien que suba la luz? Y Biden, que sólo pensaba escapar de ese hortera que le daba charlita, le respondió: –Suba usted lo que quiera. Y así estamos.
En dos días, hasta que cure mis heridas en el rostro, no saldré de mi casa. Me producen asquito los mal afeitados. Pero ya he tirado a la basura mi máquina de afeitar. Sólo espero conseguir en el menor plazo de tiempo posible, cierta destreza en la rasuración con maquinilla manual sobre espuma deslizante. Con mil euros se pueden hacer muchas cosas útiles y agradables.
Si además de asesor, me ayudara como niñera, este hombre sería perfecto. Me refiero a mi asesor, obviamente.
- Publicado en la web de Alfonso Ussía el 22 de julio de 2021