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en el recuerdoAlfonso Ussía

Visita crucial

Nadie sabe a qué ha ido Sánchez a los Estados Unidos. En el aeropuerto Kennedy de Nueva York lo recibió el embajador de España y el jefe de equipajes del aeropuerto. Dicen que también se hallaba entre las autoridades que aguardaron su llegada el conocido empresario Stéfano Forrester III, presidente de la franquicia de Chupa Chups

Sólo una visita al exterior ha superado en ridiculez a la rendida estos días por Sánchez a los Estados Unidos. Me refiero a la de Osaguiefo Kuntinaku II al lehendakari Garaicoechea, que lo recibió en Ajuria Enea, Vitoria. Garaicoechea, a pesar de su perversidad separatista, no me caía del todo mal por motivos matrimoniales. Casó, dando un sonoro braguetazo, con una hija del propietario de los Foiegrás Mina. Lo mismo en mi infancia que en la Mili, me atiborré de bocadillos de Foiegrás Mina, que entraban muy bien con hambre. Lo que narro nada tiene de invención, y lo escribí en su momento, recibiendo toda suerte de advertencias e insultos por parte de exaltados del PNV. Años más tarde, el PNV expulsó a Garaicoechea, que fundó un nuevo partido político que terminó por esfumarse.

El lehendakari soñaba con una visita de «Estado». Y aceptó la invitación Osaguiefo Kuntinaku II, Omán de la región de Akimbabakua, en Ghana. Una región ghanesa con cierta autonomía. Le acompañaron sus ministros de Economía y Asuntos Exteriores. Desgraciadamente, a la reunión en la cumbre, sólo asistió el Omán. La Gendarmería francesa detuvo la noche anterior a los ministros de Akimbabakua por haber sido sorprendidos robando fichas de ruleta en el Casino de Biarritz. Me lo narró un ertzaina retirado que rindió honores al ilustre visitante.

Cuando salió del coche que había puesto a su disposición el Gobierno vasco, a uno de sus compañeros de la Ertzantza le dio la risa tonta. Bajó Osaguiefo Kuntinaku con una capa de piel de leopardo. La entrevista apenas duró 30 minutos, y no se firmaron acuerdos ni proyectos bilaterales. Pero sirvió. Sirvió para que Garaicoechea se pusiera en contacto con las autoridades policiales francesas con el fin de que liberaran a los ministros tramposos. De vuelta a Ghana, Osaguiefo Kuntinaku II ordenó el inmediato fusilamiento de sus ministros, y ahí terminó la visita de «Estado» a Vitoria.

Nadie sabe a qué ha ido Sánchez a los Estados Unidos. En el aeropuerto Kennedy de Nueva York lo recibió el embajador de España y el jefe de equipajes del aeropuerto. Dicen que también se hallaba entre las autoridades que aguardaron su llegada el conocido empresario Stéfano Forrester III, presidente de la franquicia de Chupa Chups en todos los estados, incluidos Alaska y Hawai. El alcalde Nueva York, que en principio había aceptado recibirlo, dio marcha atrás y Sánchez se quedó sin foto. De Biden, nada de nada. Paseó por la Quinta Avenida con un séquito, casi procesional, de escoltas y dos mujeres muy bajitas que le dieron charlita y conversación. Un hortera de bolera americana. Se reunió con un grupo de empresarios desconocidos que le dijeron que no pensaban invertir ni un dólar en España.

Pagó un dineral a una periodista que era como Merryl Streep en versión aún más fea, para que le dedicara hermosos piropos a su masculinidad y belleza. «Es usted muy guapo, y me recuerda a Kennedy y Supermán». Sánchez no cabía en sí de gozo. Voló a Los Ángeles y prometió que «España será el Hollywood de la Unión Europea». Risas y gestos de complicidad. Y retornó a España con el ego subido, mientras en la SER destacaban su éxito personal. Pero los inversores americanos no le prometieron ni un euro. Y así estamos.

Un millonario español convidó a su amante a Nueva York. Viaje de lujo extremado. En el aeropuerto J.F.Kennedy le esperaba un chófer uniformado y una limusina blanca como un lirio. Se lo comentó a sus amigas: «No os podéis figurar la «muselina» que ha puesto mi hombre a mi plena disposición. Tiene hasta un mueble-bar». Al menos, aquel viaje tan hortera cumplió con su objetivo. «Las vistas desde el rascacielos Empire son maravillosas, pero se asustó Loló. Loló era el perrito que hacía juego con la limusina «muselina» blanca, y que se puso a ladrar cuando ella lo asomó al vacío. Fue un viaje carísimo pero con los objetivos claros.

Lo de este hortera sólo se parece al viaje de la dueña de Loló en que ha salido carísimo. El de ella lo pagó su amante. El de Sánchez, todos los españoles. Y para colmo, sin fruto. Eso sí, lo han comparado con Supermán.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 24 de julio de 2021