Un año de ausencia
Maite Salord nos obsequia la gran exclusiva de los ventiún siglos de la Cristiandad. Según ha descifrado en un párrafo de la Biblia, Jesucristo fue catalán-menorquín. No lo duda. Como Cervantes, Leonardo Da Vinci, Cristóbal Colón, y Teresa de Ávila, que no era de Ávila, sino de la zona más alta del Ampurdán
Un año de su ausencia en la política. Vive y escribe. Analiza, estudia, plantea, y se esfuerza en ratificar la enorme profundidad de sus hallazgos e investigaciones. Me refiero a la eximia escritora y ex vicepresidente del Consejo Insular de Menorca, joya intelectual de la bella isla, la no menos bella Maite Salord.
Aprovechando una brevísima visita a Menorca, he pensado en ella. Y tengo que reconocer que, desde que abandonó la política para administrar con serenidad su caudalosa cultura, Menorca no es lo que era.
Sus aguas azules y transparentes se han oscurecido. La tramontana ha escorado aún más los pinares de la isla. Y sin perder su asombrosa belleza, se ha apoderado de sus paisajes una suave lámina de melancolía. Sin ella en el Consejo Insular, Menorca, por decirlo de alguna manera, se ha estancado.
Guardo el ejemplar del Diario Menorca del domingo 26 de enero de 2014. Ahí supe de la existencia de la entonces desconocida escritora, investigadora y científica menorquina. Tengo la impresión de que ése número del prestigioso Menorca fue brutalmente censurado y bloqueado por la Santa Sede, porque el descubrimiento de Maite Salord, meticulosamente expuesto, tira por la borda todos los tópicos e inexactitudes que nos han hecho tragar a los católicos –con extensión a toda la Cristiandad–, acerca de la vida de Jesús.
Maite Salord afirma y confirma la hondura de sus estudios. La perseverante y sabia escritora y política menorquina, no esconde su militancia catalanista, y ello concede aún más valor al fruto de sus pesquisas. Y con rotunda sabiduría, nos regala sus conclusiones.
Maite Salord nos obsequia la gran exclusiva de los ventiún siglos de la Cristiandad. Según ha descifrado en un párrafo de la Biblia, Jesucristo fue catalán-menorquín. No lo duda. Como Cervantes, Leonardo Da Vinci, Cristóbal Colón, y Teresa de Ávila, que no era de Ávila, sino de la zona más alta del Ampurdán. Y ha confirmado, dándole vueltas y más vueltas a un versículo confuso, que Jesús nació en Alaior e hizo su Primera Comunión en la ermita de Binixems. Aquí, en este punto, me permito discrepar de la teoría de la ilustre escritora catalanista de Menorca. La Sagrada Comunión es un Sacramento instituido por Jesús a los 33 años de edad, en la Última Cena previa a su detención, tortura y crucifixión. De ahí que, respetuosamente, me atreva a poner en duda la primera comunión de Jesucristo, siendo aún niño, en la ermita de Binixems.
Y similar vacilación y perplejidad expongo en los detalles de su sacrificio y crucifixión. Porque Maite Salord no muestra en las conclusiones de su monumental descubrimiento titubeo histórico alguno. Jesús no fue crucificado por los romanos con la complicidad de los israelitas. Sus asesinos fueron los españoles, por el hecho y grave delito de hablar en catalán. Se comprende la indolencia en la reacción a la injusticia de los nuevos cristianos. Oían hablar a Jesús, pero no lo entendían. Jesús les hablaba en un idioma que se había inventado, y que a Él gracias, se ha extendido por el mundo en veintiún siglos. Después de más de 2.000 años de la era cristiana, seis millones de personas tienen la suerte de hablar en el idioma de Jesús. De los seis millones, algo más de la mitad de ellos, todavía ignoran su privilegio, y creen que Jesús nació en Belén de Judá y fue cruelmente martirizado y crucificado por la salvación del mundo en el Gólgota por la inacción de Poncio Pilatos.
Pero no. Fuimos los españoles cuando no existía España los que crucificamos a Jesús por hablar en catalán. Si así lo afirma Maite Salord, por algo será.
Y la gente, viajando a Tierra Santa cuando queda mucho más a mano la ermita de Binixems.
Me puede dar un patatús.
- Publicado en la web de Alfonso Ussía el 27 de julio de 2021