Lo que pasa en lo que dura un Mundial
Intentarán adueñarse de la victoria, si es que la hay. Saben que el Mundial lo tapa todo. Hablarán del multiculturalismo de la selección y la España en la que caben todos. Por si quieren ustedes estar preparados. Convendría pedir de antemano que saquen sus sucias manos del futbol
Escuché hace poco a José Luis Garci en una entrevista decir que la vida es lo que pasa entre un Mundial y otro. Y hasta puede que tenga razón. Todo lo demás no importa en lo que dura el campeonato, que antes era un mes y ahora mes y medio. Escuchando al Director, como creo que hay que llamar a Garci, el Director con mayúsculas, pensaba uno en la verdad de sus palabras porque el mundo ahora se ha parado unos cuarenta días. ¿Seguro? ¿Todo se para? Ojalá, pensarán algunos. ¿Qué es lo que pasa durante el Mundial?
Me confesó un buen amigo, extraordinario periodista, soberbio colaborador radiofónico y futbolero irracional, cuyo nombre no puedo desvelar, que negaría haberlo dicho, pero que lo que peor le venía a España era ganar el Mundial. A España como país. Y me lo dijo antes de que empezara. —Pero esto no lo puedes soltar en público, claro —añadía. Y tenía razón. Pero es cierto que uno piensa la cantidad de asuntos que ha tapado la selección y ha mandado a páginas interiores, que resulta incomprensible que el presidente del gobierno se haya pensado tanto ir a la final, aunque solo sea para agradecer los servicios prestados.
Porque en lo que dura un Mundial, este Mundial concretamente, han condenado a su hermano por agenciarse un puesto a medida para tener trabajo y no tuvo siquiera tiempo de ir a conocer la oficina. Y lo han condenado a no trabajar, que igual hasta lo firmaba dado el poco apego que debe tener a la labor. Cuando le cuenten que no trabajar implica no cobrar, igual le cambia el gesto, pero él se lo ha buscado. En lo que dura este Mundial han imputado a su directora general de la Guardia Civil y a su segundo de abordo. Siguen imputados y en el cargo para sorpresa de algunos, no para la de un gobierno que, otra cosa no, pero sorprenderte, nunca deja de hacerlo.
En lo que dura un mundial, hemos descubierto las maniobras de fontanería de alto nivel a las que tanto gusto cogieron algunos. Y algunas. Hemos visto imputaciones de tres en tres, cargos públicos incluidos, un expresidente de Correos, declaraciones, informes de la UCO, a la presidenta del PSOE desfilar como testigo por la Audiencia y a la mujer del presidente entregar el pasaporte a un juez. Para devolvérselo después, es verdad, pero tras confirmarse que se va a sentar acusada de malversación y tráfico de influencias delante de un jurado. Todo esto, entre otras cosas, ha sucedido en lo que dura un Mundial. Este Mundial. Pero luego no veas la que se ha formado por decir en El Debate el presidente Rajoy que en Francia no juegan franceses. Conflicto diplomático por obra y gracia del país emisor del presunto conflicto, nada menos. Lo dicho, nunca deja de sorprendernos.
Todo ha sucedido en lo que dura un Mundial. Este Mundial. Y mañana igual hasta España lo gana. Ojalá. Aunque siga tapando cosas. Aunque siga eclipsando asuntos. Aunque siga desviando información a páginas interiores cuando debería estar abriéndolas. Escándalos que probablemente deberían importar más que si la pelota entra o no contra Argentina. Pero el bálsamo que supone el futbol es innegable. Tranquilizador. Amnésico. Hasta al presidente Zapatero le ha hecho efecto, que se ha debido olvidar de que hace justo un mes le dijo a un juez que en siete o diez días le contaba de dónde salió el millón y pico en piedras que le encontraron en el despacho y todavía no lo ha hecho.
Intentarán adueñarse de la victoria, si es que la hay. Saben que el Mundial lo tapa todo. Hablarán del multiculturalismo de la selección y la España en la que caben todos. Por si quieren ustedes estar preparados. Convendría pedir de antemano que saquen sus sucias manos del futbol. Ya dijo Arrigo Sacchi que la más importante de las cosas menos importantes. Así que tampoco está mal preocuparse más de la cuenta por ello, aunque solo sea un mes y pico cada cuatro años. Ya tendremos el tiempo que pasa entre un Mundial y otro, la vida que dijo Garci, para seguir buceando en la basura en la que han convertido el día a día de la actualidad.