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Gracias a la gestión del gobierno de la coalición progresista, Ceuta ya está mejor que nunca. Subsisten algunos problemitas, pero son nimiedades. El gobierno va a enviar a la Península a 500 niñas inmigrantes, en lugar de mandarlas a Marruecos con sus familias, que es lo que recomiendan la buena diplomacia y el sentido común, porque resulta que según los jueces en Ceuta se está produciendo al menos una agresión sexual cada día. La «nueva normalidad», que diría don Pedro.

La situación sanitaria también ha mejorado enormemente tras la visita relámpago de la abucheada ministra García. El Colegio de Enfermería de Ceuta, cuyos colegiados trabajan desbordados en primera línea, denuncia «un colapso sin precedentes», con brotes de sarna, gastroenteritis y tuberculosis, porque los invasores que todavía deambulan por la ciudad se encuentran en una situación higiénica tercermundista. Pero la ministra García celebra en la tele del régimen lo bien que lo ha hecho y explica que como mucho existe un poco de «tensión» y que Ceuta hasta cuenta con «camas disponibles».

Habrá gente en la fachosfera más cerril que critique al Ejecutivo. Pero seamos serios, el gobierno de la coalición progresista no está para reponer la salud pública y el orden en Ceuta, o para fortificar las fronteras que deben proteger una ciudad española. Existen otras prioridades, como la emergencia climática y la protección de las especies amenazadas. Y ahí nuestro gobierno no descansa. Aagesen, la vicepresidenta posh que sustituyó a Teresa Ribera cuando huyó a forrarse en Bruselas, acaba de paralizar un mega parque de energía solar que iba a levantar Iberdrola en los campos de Toledo porque amenaza un nido de águilas. El proyecto iba a facilitar la construcción centros de datos en el sur de Madrid, lanzando a competir en ese campo de futuro a la región hoy locomotora de España. Pero las planchas solares podían molestar a las águilas vecinas. Frenazo urgente. Por fortuna contamos con un gobierno más rápido a la hora de proteger a las aves de Toledo que a las personas de Ceuta.

Lo que ha ocurrido en Ceuta, a muchos, muchas y muches de la órbita progresista nos venía oliendo a chamusquina, a mano negra para hacer daño al gobierno de la coalición progresista. Y a los 20 días de la invasión, por fin nuestra portavoz del gobierno ha tenido a bien desvelar quién estaba detrás de la crisis. En efecto, han acertado: el luciferino PP, conjurado con el no menos diabólico Vox. Estamos a solo unos días de que Albares desvele muy ufano que Juan Jesús Vivas, el presidente ceutí, es en realidad un peligroso agente del Mossad.

Mientras tanto en La Mareta, sus espigados inquilinos han adquirido ya un tono marrón oscuro tras tanto asueto al sol. Los días discurren con placidez. Pero aún así, de cuando en vez surge algún atisbo de inquietud. «Cari, espero que no te moleste que te lo diga, ¿pero no te planteas darte otra vuelta por Ceuta? ¿No estás dando ya el cante un poco con tanta vacación?».

El hombre la taladra con una mirada láser y a continuación prorrumpe en una carcajada desquiciada. «¿Pero es que a estas alturas todavía hay que explicártelo? El fiscal, Ábalos, mi hermano, Cerdán, Leire, Zapatero, tú… y aquí seguimos, no pasa nada. Somos intocables. Manual de resistencia y que les vayan dando. Y ahora, pichona, hazme un favor, acércame el móvil, que te voy a poner en primicia el vídeo de los mejores salmorejos que voy a subir a TikTok, es una auténtica pasada».