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en el recuerdoAlfonso Ussía

El putillo

La expresión de dolor, de decepción de los periodistas de La Sexta merece un capítulo aparte. No hubo acoso, no existió el ataque homófobo, el mariquita se lo había inventado y el culito lo tenía marcado a cuchillo con su pleno permiso y consentimiento

La noticia muy preocupante. En Atresmedia ocupó la cabecera de todos sus informativos. Un grupo de ocho matones de la ultraderecha, vestidos de negro y con los rostros tapados, deambulaban por Malasaña a las cinco de la tarde. Un grupo muy estratega, por cuanto nadie lo vio en la calle de Manuela Malasaña ni en sus entornos. Y ese comando de ultraderechistas malvados, acosó a un joven muchacho homosexual. Lo empujaron –nadie presenció la agresión–, en un portal, y con un cuchillo le marcaron el culo con la palabra despectiva que la fiscal general usaba para referirse al ministro del Interior: «Maricón».

El propio ministro acusó indirectamente a Vox del cobarde y repugnante hecho. Y Sánchez, y la tonta del bote –la Montero–, y la prensa subvencionada, y hasta el alcalde de Madrid que ha cambiado mucho en los últimos meses, declaró que se le antojaba «algo excesivo» culpar a Vox del ataque homófobo. Nadie había visto nada y la Policía ya mostraba dudas al respecto. Ferreras, la Pardo, un tal López, Escolar, todos los sometidos, concedieron la mayor importancia mundial al terrible suceso. Que un grupo homófobo cercano a Vox había marcado el culo de un homosexual. La bola de nieve, a pesar del calor, fue aumentando de peso, y al fin, el chico gay marcado a cuchillo en su antifonario, confesó. Que se trataba de una acción consentida. Que se lo había hecho su novio, el cual desconocía que él practicaba la prostitución masculina. Que furioso por figurar que el culo de su amado lo compartía con otros, y siempre con su consentimiento, decidió marcárselo como castigo y reprimenda. Y que pedía perdón por haberse inventado la historieta sádica.

Sánchez ya había convocado una reunión para tratar del asunto en cuestión, y se convocó una manifestación para protestar contra Vox. Todo se disolvió como un bollito de Mendaro mojado en café. Entonces, una de las asesoras de la tonta del bote, para justificar su sueldo de 100.000 euros al año y por el dedo, dio con la clave de la excusa. –Irene, nos la han colado, pero debes decir que un árbol no puede impedirnos la visión del bosque–. Y la tonta del bote se lo aprendió de memoria y lo dijo, aunque estuvo a punto de equivocarse y decirlo al revés, que un bosque no podía impedirnos la visión de un árbol.

La expresión de dolor, de decepción de los periodistas de La Sexta merece un capítulo aparte. No hubo acoso, no existió el ataque homófobo, el mariquita se lo había inventado y el culito lo tenía marcado a cuchillo con su pleno permiso y consentimiento. El alcalde de Madrid que consideró «algo excesivo» señalar a Vox como autor intelectual de la salvajada, no se ha disculpado. Y se sospecha –algo tendrá que decir en el Congreso–, que el ministro del Interior sabía que se trataba de una farsa cuando acusó a la «derecha homófoba» de llevar a cabo tan sanguinaria literatura cular. Se espera que al menos, el putito en cuestión y su escritor de culo a cuchillo, tengan a bien explicar ante el juez los pormenores de su acción compartida y las gravísimas consecuencias de su asquerosa mentira.

Qué decepción la de los periodistas militantes del sanchismo o a sueldo. Qué tristeza en sus rostros. Van a tardar en recuperar su infinita capacidad para convertir las mentiras en noticias mundiales.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 10 de septiembre
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