Diccionario español-socialismo (edición Ceuta)
«Cero energético», «desaceleración», «emergencia sanitaria» o «crisis migratoria». El glosario crece con cada desgracia porque, como dice la máxima, «lo que no se nombra no existe»
Compareció Pedro Sánchez en el Congreso para explicar lo ocurrido en Ceuta y dejó una sensación desalentadora, aunque ya conocida: esa sospecha de que tardaremos años en saber la verdad completa del asunto (si es que llegamos a conocerla). Nos pasó con la pandemia, cuando nunca supimos la cifra total de muertos. Nos pasó con el apagón, cuyas causas siguen diluidas en una maraña de informes y conjeturas. Estuvo a punto de pasar con el accidente de Adamuz, pero los ingenieros pusieron pie en pared. Y quieren intentarlo con Ceuta.
Comenzaron diciendo que era cosa de mafias, luego de las redes sociales. Por el camino señalaron a Israel, a Rusia y a Elon Musk. Y ahora insinúan que quizá nuestras policías y servicios de inteligencia no sean tan listos como aparentan. Entre tanto, el Gobierno ha sacado a relucir su mejor arma en lo que va de siglo: el lenguaje.
Existe una máxima –que le atribuyen, al parecer falsamente, al filósofo George Steiner– según la cual «lo que no se nombra no existe». Y en eso el socialismo patrio es cinturón negro. Nadie tiene tanta soltura para pervertir el lenguaje. Para, con un cambio de sustantivo, convertir algo terrible en algo tolerable e incluso desafiante. Andado el tiempo, han construido un diccionario propio que crece con cada desgracia. Un glosario con páginas tristemente memorables que me dispongo a enumerar:
- Desaceleración: dícese de la recesión de toda la vida. En el caso español, crisis económica que fue negada entre los años 2008 y 2009; que se fingió 'superada' en 2010 con los «brotes verdes» y que fue asumida ese mismo año con el mayor recorte social de la historia de España. Casi 20 años después de aquello, algunos socialistas han intentado (con cierto éxito) que mucha gente crea que entonces gobernaba la derecha utilizando el latiguillo «la respuesta liberal a la crisis financiera de 2008». Cabe recordar que Mariano Rajoy no presidió su primer Consejo de Ministros hasta el 23 de diciembre de 2011. Y que entonces, al contrario que hoy, sobraba espacio en la mesa. Hoy, con 22 ministros, apenas cabe un folio.
- Emergencia sanitaria: pandemia de coronavirus de la que, según el científico de cabecera del Gobierno, España no iba a tener, «como mucho, más allá de algún caso diagnosticado». Se siguió un proceso parecido al de la crisis de 2008, con el agravante de cambiar empleos destruidos por vidas. La primera fase fue la negación, luego una sucesión de estados de alarma inconstitucionales y más tarde una desescalada errática y asimétrica. Que le pregunten a Armengol, hoy presidenta del Congreso, que la cazaron de copas (¡un miércoles!) en pleno confinamiento.
- Cero energético: apagón (apagão en portugués, pues también llegó hasta allí). Dícese de las 12-24 horas entre el 28 y el 29 de abril de 2025 en las que la península ibérica se quedó sin luz. Desde el Gobierno de España se alentó, entre otras, la hipótesis del ciberataque, extremo que fue rápidamente desmentido. El apagón provocó varias muertes directas atribuibles a la falta de luz. Meses después, un estudio realizado por investigadores del Instituto de Salud Carlos III y publicado en la revista Eurosurveillance detectó, entre los días 28 y 30 de abril, un exceso de mortalidad acumulado de 147 muertes respecto de lo esperado, aunque no se pueda establecer una relación directa.
- Crisis migratoria: también «crisis humanitaria» si estás desinformado o a la izquierda del PSOE. Dícese del traslado de miles de inmigrantes en camiones supervisados por agentes marroquíes hasta la frontera misma con España. Avalancha de jóvenes que huyen de un país que celebra elecciones el 23 de septiembre y que está construyendo un estadio de 115.000 asientos para rivalizar con el Bernabéu o el Camp Nou de cara al Mundial 2030.