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DivisaderoAntonio Pérez Henares

La batalla contra el pucherazo es cosa de todos

Pues habrá que seguir el ejemplo y tener la determinación y el coraje de los ceutíes defendiendo y defender a España como ellos defienden Ceuta. Y a lo que se ve, también de los mismos que nos gobiernan, que más bien nos saquean

La batalla judicial alrededor de la llamada ley de nietos no ha hecho sino comenzar y va a ser dura y larga. Puede que se prolongue incluso más allá de las elecciones y que escale también a Europa, pues va a afectarla de lleno. El pasaporte español supone tenerlo también europeo y cuando algunos caigan en eso no va a hacerles ninguna gracia.

La medida cautelar del tribunal de paralizar el proceso, mientras se investiga cómo la ley se ha manipulado para convertirla en un enorme coladero, ha sido tan solo el comienzo. Pero la sentencia no será en absoluto el final del proceso sino que dará paso a un todavía mayor encono que desde luego puede llegar al Constitucional, la gran baza y comodín sanchista, pero incluso trascenderlo en un choque sin precedentes y de largo recorrido.

Esa va a ser una batalla muy importante, que nos tendrá en vilo y donde hay quienes más luz podrán aportar al respecto. Pero hay otra que ya se está librando y en la que sí me parece que hay que entrar de inmediato si no quiere perderse. Por una razón muy simple: los autores intelectuales y materiales del intento del pucherazo se han lanzado al ataque y no solo contra los jueces, sino en realidad contra toda la ciudadanía española, cuya voluntad puede ser adulterada y violada por intrusos a quienes se les ha concedido ilegalmente.

El argumento sanchista, encabezado por los hermanos Puente (ha nacido una estrella, su hermana), Bolaños, Albares y todos los coros ministeriales y papagayos mediáticos, es invertir con total desvergüenza la prueba de cargo. Culpar a quienes quieren impedir que se consuma el fraude de ser los que cercenan el voto. Vamos algo como lo que vienen a decir en lo de Ceuta: que la culpa de la invasión es de los ceutíes, los invasores, las víctimas y Marruecos, el leal amigo.

Y esta sí que es la batalla que desde la verdad y los hechos, y sin perderse en disquisiciones leguleyas, ha de darse y es trascendental para la opinión pública y en la que creo que tenemos el deber todos, como demócratas de dar la cara y elevar la voz contra el ruido y la mentira, que una vez más son las armas esenciales de nuestro gobierno.

Los hechos están ahí a la vista, son contundentes y pueden ser perfectamente testados y probados. Nadie cuestiona, en este asunto, la ley de nietos ni que se conceda nacionalidad y voto a quienes tienen derecho, hijos y nietos de exiliados políticos. Lo que sí hay que hacer es desarmar de inmediato la trampa y expurgar a los tramposos. De lo que se trata es de eliminar y subsanar los efectos perversos del coladero perpetrado por Sofía Puente tras su añadido al margen de la ley y la voluntad de los legisladores, para meter en el saco a quienes no lo eran y con ello conceder ilegalmente esos derechos que no les corresponden.

Que se ha dado barra libre, que han acudido a millones y que se ha dado el visto bueno a las solicitudes sin comprobación alguna, es una evidencia clamorosa y bastará con una revisión con un mínimo de cuidado para comprobarla. Y que hay obligatoriamente que hacerla también y se tarde lo que se tarde para deslindar entre quienes sí y quienes no. Lo que no vale es que ahora nos digan, los mismos que han perpetrado la trama que ya tenemos que tragárnosla y encima condecorar a los tramposos.

Como, igualmente, también habrá de revisarse, porque es un ribete clamoroso de ese escándalo, el que se haya censado y adjudicado como lugar de arraigo el que les ha venido en gana y parece que con no muy rectas intenciones. Que ya haya 161 pueblos, con más «censados» que no lo han pisado que autóctonos, es la guinda envenenada de este pastel podrido que nos quieren hacer pasar por exquisitez democrática.

Pero de lo que en realidad y por encima de todo, debemos ser conscientes, es de que esta operación va ante todo contra nosotros, contra los ciudadanos reales y paganos de España. Es a nosotros a quienes se nos asalta y cuyos derechos se conculcan. El darle nacionalidad y voto a quien no tiene derecho y ha accedido fraudulentamente a ello es robarnos a quienes sí lo tenemos.

Y eso es lo que pretenden y por lo que están tan enrabietados Sánchez y toda su banda. Están rabiosos porque se les ha pillado con las manos en el puchero y porque saben lo que les espera en las urnas. Ellos son los tramposos, los que quieren pervertir la democracia y las elecciones y quienes quieren despojar al pueblo español de su derecho soberano metiéndonos de matute votantes a carretadas como veíamos a los invasores saltar en tropel de los camiones pastoreados por los gendarmes marroquíes. Pues habrá que seguir el ejemplo y tener la determinación y el coraje de los ceutíes defendiendo y defender a España como ellos defienden Ceuta. Y a lo que se ve, también de los mismos que nos gobiernan, que más bien nos saquean.