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En libertadJano García

Una España sin españoles

Otro caso que no debemos perder de vista es el francés. Allí se consumó hace unos años la alianza de la izquierda y el islam. ¿Quién lidera el voto juvenil? Melenchón. El chiflado comunista consigue prácticamente el 50% de los votos entre los «jóvenes franceses». Jóvenes sí, franceses –como dijo muy acertadamente Rajoy– más bien poco

El Gobierno español insiste en defender la aberrante ley de nietos como una cuestión democrática. Hasta ahora, uno podía tener dudas de la razón por la que la izquierda abrazaba la inmigración masiva y el regalo de los pasaportes. Incluso algunos podían pensar que todo se debía a la estupidez y defensa del buenismo como idea a seguir. No obstante, sólo un estúpido puede pensar a estas alturas que no hay un sólido plan detrás para llenar de inmigrantes los países occidentales.

Basta echar un vistazo a los datos de las elecciones en Suecia, Francia y Alemania para darse cuenta de la magnitud de lo que estamos viviendo. En las pasadas elecciones en Suecia –que los panolis de la derecha perdieron por seguir con sus nacionalizaciones– el bloque de izquierdas se impuso por un pelo. Y lo hizo gracias al voto de los suecos de origen extranjero. En concreto, en los votantes de origen no europeo la izquierda obtuvo el 70% de los votos. Incluso algunos decían que los jóvenes daban la espalda a la derecha. ¡Nos ha jodido! ¡Sí, ya no hay jóvenes suecos! Si a eso le sumamos que el 38% de la población sueca tiene, al menos, un progenitor que no era sueco, comprendemos mejor cómo la democracia ha sido adulterada cambiando demográficamente a los electores.

En el caso de las elecciones del pasado domingo en Berlín encontramos otro ejemplo. El porcentaje de berlineses de origen extranjero es del 42%. El resultado de las elecciones ha sido una aplastante victoria de la extrema izquierda liderada por Die Linke. En concreto, ha conseguido más del 50% de los votos en los distritos de Berlín con más población de origen árabe seguido de los Verdes que han obtenido el 20%. Si sumamos ambas formaciones proinmigración volvemos al 70% del caso de Suecia. Otro caso que no debemos perder de vista es el francés. Allí se consumó hace unos años la alianza de la izquierda y el islam. ¿Quién lidera el voto juvenil? Melenchón. El chiflado comunista consigue prácticamente el 50% de los votos entre los «jóvenes franceses». Jóvenes sí, franceses –como dijo muy acertadamente Rajoy–, más bien poco.

En el caso de España, tras la masiva entrada de inmigrantes en los últimos años gracias a la PSOE, el plan es exactamente ese. Como no les gustan los españoles porque no les votan, se inventan unos nuevos españoles a golpe de ley para así poder retener el gobierno. Y es que la inmigración masiva, más allá de la evidente erosión social y económica que genera, deforma la demografía de un país. Es en esa deformación, la demográfica, donde la izquierda triunfa repartiendo pasaportes y paguitas a cambio de acabar con naciones centenarias. La ley de nietos es, sin lugar a dudas, la gran batalla de nuestro tiempo, pues de salir adelante España habrá dejado de ser España.