La izquierda no se rinde jamás
La Delegación del Gobierno cifró en 10.000 los concentrados en una manifestación ilegal. Así que serían algo menos de 3.000 al grito de «El cambio empieza hoy» y «ático para Ayuso, desahucio para Maricarmen». No está muy claro qué tiene que ver una cosa con otra, pero la izquierda vuelve a tomar la calle
Están viviendo uno de sus peores momentos desde la restauración de la Monarquía en 1975. Ceuta les hizo perder el relato por la desvergüenza de Sánchez de irse de vacaciones cuando España es invadida y por su negativa a culpar al invasor: lo nunca visto. Y de repente emplean una sentencia judicial para culpar al PP de un desahucio. Increíble, pero cierto.
No seré yo quien diga que la salida de su domicilio de Mari Carmen –supongo que tendrá apellido, pero no lo encuentro en ninguna parte– conmueve a cualquiera. Una octogenaria que lleva siete décadas en ese piso junto al parque del Retiro se tiene que ir a un lugar peor. La Justicia ha actuado conforme a la ley en vigor: la señora, acogida a las rentas antiguas previas al decreto Boyer que acabó con los contratos indefinidos de alquiler, tan solo se permitía una subrogación indefinida, por lo que la muerte de la madre en 2005 terminó con su blindaje. Como segunda subrogada, ya no estaba protegida. ¿No fue Pedro Sánchez en 2017 el que dijo que se acabarían los desahucios en cuanto él llegara a la Moncloa? Pues a ver si espabila porque lleva más de ocho años y no ha hecho absolutamente nada.
Pero claro, va a resultar que la culpa es de Isabel Díaz Ayuso y de José Luis Martínez-Almeida. Yo juraría que en el Gobierno de la nación hay un Ministerio de Vivienda. Y ¿a qué se dedica? Porque en esa materia, en ocho años los gobiernos de Sánchez no han dado un palo al agua. Ni mijita.
Así que a la extrema izquierda que nos mal gobierna no se le ocurrió mejor idea que, una vez desalojada por sentencia judicial la inquilina okupa –mucho menos amparada por este gobierno que tantos otros okupas– convocaron en redes a la izquierda radical para demostrar que siguen siendo fuertes. Y escogieron el portal del piso de General Martínez Campos donde suponen que Isabel Díaz Ayuso pretendía ir a vivir. Como confieso que vivo en el entorno, me quedé impresionado por la turbamulta que encontré cuando regresaba a mi domicilio a las 20,30. Como mínimo había que echarse la mano a la cartera por temor a situaciones desagradables. La Delegación del Gobierno cifró en 10.000 los concentrados en una manifestación ilegal. Así que serían algo menos de 3.000 al grito de «el cambio empieza hoy» y «ático para Ayuso, desahucio para Mari Carmen». No está muy claro qué tiene que ver una cosa con otra, pero animó a la izquierda a volver a tomar la calle convocada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, con la ayuda del colectivo Acciones en Altura, la ultraizquierda más radical que coreaba sin parar «Ayuso dimisión».
Hubo una importante presencia policial, pero, por ejemplo, no impidieron que en los portales de los alrededores los manifestantes intentaran colarse y en el mío lanzaran petardos pues la verja de la calle tiene barras metálicas, pero no cristales. Y rompieran los timbres de tanto llamar a los pisos. Esos destrozos a nadie importan. Se les otorga el derecho a romper lo que sea. Que los paguen los vecinos porque aquí la única persona que es relevante es la okupa a la que el juez ha desahuciado. Y la culpa, por supuesto, no es de ella que no aceptó ninguna de las alternativas que se le ofrecieron. Ella quería seguir donde estaba sin tener ningún derecho. Y la culpa de su desahucio es de la derecha. La izquierda siempre es capaz de volver a elaborar un relato. Más falso que Judas.