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Ojo avizorJuan Van-Halen

Reforma constitucional, derogación de leyes, revisión de la ley electoral...

Sánchez continúa errático y ya desautorizado por el Parlamento Europeo. Contra Trump e Israel, y cerca de Hamás y del declinante Grupo de Puebla, ¿Elecciones? Acaso, de celebrarse, la fecha la marcarían los pasos del juicio de Begoña. Mientras, movilizarán las calles con quienes se dejan engañar

Se habla de las futuras elecciones. Insisto: No me atrevería a asegurar que se celebren y menos en su plazo. Cualquier situación provocada, en la senda de la no reconocida invasión de Ceuta, podría abrir una excepcionalidad que las aplazase. Supongamos que se celebran a su tiempo; sería lo normal dentro de la anormalidad que padecemos. Parece normal a muchos, por ejemplo, que Armengol, sin condiciones para ocupar su alta responsabilidad, recurra al Reglamento de la Cámara para expulsar a una diputada porque alguien la alertó telefónicamente, pero desconociendo los artículos 100 y 101 de ese Reglamento que apuntalaba su decisión. Supongo que ya los habrá leído. Si yo fuese la diputada Ana Vázquez armaría una buena. Armengol ni la dejó hablar. Se comporta como un miembro más del gobierno y desde parecido nivel. Sin precedentes.

Los años de Sánchez en Moncloa nos enseñan que la permanencia en el poder a cualquier precio, por encima de valores y responsabilidades, es un fin en sí mismo. Vale todo para mantener el sillón. Hemos atravesado una etapa, ahora parece que atemperada, de impresentable mercadeo político. Por un puñado de votos que cuestan carísimos a los españoles se aprueban normas, pocas, que no suponen demandas populares. Y eso cuando no se gobierna sin el Parlamento como en su día anunció el propio presidente. Un error de la oposición es asumir como normal una anormalidad evidente.

Camino de un cambio político, si al final se produce impidiéndose un pucherazo desde el vapuleo del censo, el nuevo gobierno debería afrontar inmediatamente cuatro decisiones ineludibles: 1. Reforma de la Constitución, que no contempla situaciones como las que estamos padeciendo porque los constituyentes no imaginaron que llegase a la Presidencia del Gobierno un tipo capaz de todo como Sánchez. 2. Derogación de las leyes ideológicas sanchistas, sin excepción. 3. Revisión de la Ley Electoral; Rajoy, con mayoría absoluta, buscó, ingenuo, concertarla con la oposición. 4: Economía austera, lejos de las artimañas sanchistas, con una deuda disparada y la falsedad reiterada en las cifras.

Mientras, los ministros en tromba se movilizan contra los jueces que instruyen causas a socialistas. Elma Saiz marcó, compareciendo tras un Conseio de Ministros, lo que el Jurado Popular de Begoña Gómez, aún sin constituir, deberá decidir: su inocencia. A eso le llama Bolaños respetar la Justicia. Él es el primero que la ataca. Mientras, el ridículo Albares se hace un selfi en las calles de Nueva York anunciándonos que va a salvar el mundo. Y a Sánchez no le recibe nadie, aparte del islamista alcalde de Nueva York. y el saludo de Delcy que no le hizo feliz porque la venezolana sabe demasiado sobre él y ahora está a las órdenes de Trump. Un presidente del Gobierno de España utilizó el ámbito de la ONU para atacar a Ayuso y a Almeida. Menuda categoría política. Y mintiendo como siempre.

En Madrid, el patético multiperdedor Óscar López ataca a Ayuso por el caso de la anciana desahuciada, pero olvida que la ley aplicada por un juez se debe al PSOE que no ha construido una vivienda de los centenares de miles que Sánchez prometió. Y el pobre Patxi López acusa al PP de inventar la trama de Leire con narcotraficantes en Badajoz para «eliminar» a la juez Biedma. Destapó todo Cintia Rocho, cabeza de un clan narco contactado por la cloaca socialista; el otro clan fue el de 'El Gitano'. Ay, Patxi, qué bajo has caído; no has tocado fondo, aunque te quede poco tiempo. ¿Y luego qué harás? ¿Qué haréis tantos?

Sánchez continúa errático y ya desautorizado por el Parlamento Europeo. Contra Trump e Israel, y cerca de Hamás y del declinante Grupo de Puebla, ¿Elecciones? Acaso, de celebrarse, la fecha la marcarían los pasos del juicio de Begoña. Mientras, movilizarán las calles con quienes se dejan engañar. Los tiempos venideros serán difíciles, pero será bueno que España cuente con un Gobierno con credibilidad interior y exterior, que tome medidas desde el rigor y no desde la improvisación y el deseo personal de un tipo patológicamente tocado que optó por no gobernar para todos los españoles. El célebre muro.

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