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Ojo avizorJuan Van-Halen

Sánchez y su república angelical

Largo Caballero, el ejemplo de Sánchez; dijo que haría lo que él. Cuando ganó el centro-derecha las elecciones de 1933 la izquierda montó la revolución de Asturias, y tras el reconocido pucherazo en las elecciones de 1936, buscó la guerra civil. Después: asesinato de Calvo Sotelo...

Sánchez afronta la última fase de su objetivo: una reedición de la Segunda República. No volver al sistema, sino resucitar la desastrosa República de 1931, con novedades como el Estado plurinacional entre otros disparates. Inició el blanqueo ya en febrero 2019 con declaraciones a la CNN en Nueva York y el mismo mes durante su visita a la tumba de Azaña, en Montauban. Elogió a la República, pero ocultó lo que ocurría en ella. Recientemente en su televisión –no acude a las insumisas–, afirmó: «La Segunda República es la mejor de las Españas». Una República angelical. Y, detrás, ataques al Rey.

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El Debate (Asistido por IA)

Sánchez reivindica a Largo Caballero: «Actuó como queremos actuar nosotros». Habrá que ir contando la realidad de aquella República. Hoy cito a Largo Caballero como encarnación de un régimen llegado sin consulta popular, y con una Constitución no consensuada, de media España contra la otra media. Comienzo con la transcripción de una significativa intervención parlamentaria.

–Diario de Sesiones del Congreso, sesión del 16 de junio de 1936. Intervención del líder de la CEDA, José María Gil Robles. Balance de situación: «Desde el 16 de febrero hasta el 14 de mayo, tres meses: Atentados contra iglesias: Iglesias totalmente destruidas, 160; asaltos de templos, incendios sofocados, destrozos, intentos de asalto, etc., 251. Atentados personales: muertos, 269; heridos de diferente gravedad, 1.287; agresiones personales frustradas o cuyas circunstancias no constan, 215. Centros particulares: Centros de Acción Católica, políticos, públicos o particulares destruidos, 69; asaltados, 312. Conflictos sociales: Huelgas generales, 113. Periódicos: periódicos destruidos, 10; asaltos a periódicos, intentos y destrozos, 33. Varios: Bombas estalladas y petardos, 146. Y desde el 14 de mayo al 15 de junio, un mes: «Atentados contra iglesias: Iglesias totalmente destruidas, 36, asaltos de templos, incendios sofocados, destrozos, intentos de asalto, etc., 34. Atentados: muertos en atentados personales, 65; heridos de diferente gravedad, 230. Centros particulares: centros políticos, públicos, particulares destruidos, 9; asaltos, invasiones e incautaciones, 46. Conflictos sociales: huelgas generales, 79. Clausuras: centros clausurados, 7. Varios: Bombas halladas y estalladas, petardos y líquidos inflamables, 47». Esa era la República angelical de Sánchez.

Son reveladores los testimonios del entonces líder del PSOE antes y después de las elecciones de 1933 y 1936. Quedan innumerables citas en el tintero.

Francisco Largo Caballero: «Estamos decididos a hacer en España lo que se ha hecho en Rusia. El plan del socialismo español y del comunismo ruso es el mismo». (El Socialista, días antes de las elecciones, 1933).

–«Llamarse socialista no significa nada. Para ser socialista hay que serlo marxista; hay que ser revolucionario. [...] La conquista del poder no puede hacerse por la democracia burguesa... Nosotros, como socialistas marxistas, discípulos de Marx, tenemos que decir que la sociedad capitalista no se puede transformar por medio de la democracia capitalista ¡Eso es imposible!» (Madrid, unos días después).

–«No es que queramos implantar la dictadura nuestra caprichosamente, sino que si hay quien tiene el mal pensamiento de intentar implantar en España una dictadura o el fascismo, y entre la dictadura burguesa o el fascismo, nosotros preferimos la dictadura socialista […]. Que conste bien: el PSOE va a la conquista del poder, legalmente, si se puede. Nosotros deseamos que pueda ser legalmente, con arreglo a la Constitución, pero si no, como podamos». (Mitin, 23, julio, 1933).

–«¡Ah esa es la dictadura del proletariado! Pero ¿es que vivimos en una democracia? Pues ¿qué hay hoy, más que una dictadura de burgueses? Se nos ataca porque vamos contra la propiedad. Efectivamente. (…). No ocultamos que vamos a la revolución social. Dudo mucho que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas, habrá que obtenerlo por la violencia… Eso, dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil… Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil. (…). Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aún los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar. Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista». (El Socialista, 9, noviembre, 1933).

–La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la revolución. (Linares, 20, enero, 1936).

–«Si triunfan las derechas, no nos vamos a quedar quietecitos ni nos vamos a dar por vencidos... Si triunfan las derechas, no habrá remisión: tendremos que ir a la guerra civil». (Alicante, 30, enero,1936).

–«Después del 16 de febrero la clase trabajadora no puede aceptar que vuelva la reacción; no lo tolerará el proletariado. Las derechas, en España, deben haberse terminado, en lo que a gobernar se refiere. No piense nadie, pues, en darles el poder». (Mitin 5, abril, 1936).

Largo Caballero, el ejemplo de Sánchez; dijo que haría lo que él. Cuando ganó el centro-derecha las elecciones de 1933 la izquierda montó la revolución de Asturias, y tras el reconocido pucherazo en las elecciones de 1936, buscó la guerra civil. Después: asesinato de Calvo Sotelo, 7.000 eclesiásticos asesinados, Paracuellos, las checas, los paseos en la retaguardia… Recuerdan el bombardeo de Guernica y olvidan el de Cabra, hablan de la matanza de Badajoz, discutida por historiadores, y silencian la masacre de Ronda. Una memoria histérica para engañar.

  • Juan Van-Halen es escritor y académico correspondiente de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando
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