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Vidas ejemplaresLuis Ventoso

Razonar con los de la Quechua, misión imposible

Lo que postulan al final es el viejo comunismo de siempre, constreñir o anular la propiedad privada en nombre de una supuesta justicia social que genera atraso

En mi recorrido por la acampada de la Puerta del Sol vi un perfil que se repetía, chavales con camisetas negras, tatuajes y arandelas, muy orgullosos y «orgullosXs» de sí mismos en su gran protesta asamblearia de aroma setentero. Deambulando entre las tiendas pasó un muchacho en la primera treintena, embutido en una camiseta sacada de un baúl de antigüedades: Karl Marx, rezaba un gran logo sobre el rostro del filósofo alemán. La historia ha demostrado con dramática reiteración que el comunismo opera como una plaga, generadora de miseria y hasta de asesinatos en masa. Pero continúa embaucando a algunos jóvenes idealistas –o más bien resentidos–, que todavía hoy siguen viéndolo como la solución justiciera para todos los males.

Los de las quechuas, el de la camiseta del apolillado Marx, los que enarbolaban banderas de la fallida II República y de Palestina, los de los petas de maría y los de la litrona, las del Sindicato de Inquilinas, el perroflautismo militante, las inefables charos sabelotodo, los artistas del socialismo caviar… todos tienen claro el diagnóstico del problema de la vivienda y su sencilla solución. Es muy fácil: la culpa es de los propietarios, que son «fondos buitre», y la solución consiste en que el Estado intervenga de inmediato para poner en suspenso el derecho a la propiedad de todos esos despiadados «grandes tenedores» y ofrecer así «soluciones habitacionales progresistas».

El gilipollas de clase media que logró comprarse un piso con décadas de ahorro y sacrificio y que ahora completa sus ingresos alquilándolo debe donarlo al pueblo necesitado. Si el inquilino decide dejar de pagar no pasa nada, debe quedarse igualmente en la casa, porque al no abonar demuestra que es «vulnerable». ¿Y qué pasa con el dueño que necesitaba la renta del piso para completar sus ingresos? A ese que le vayan dando. Es un «fondo buitre». Así de sencillo.

¿Cómo se logra que haya más oferta según los linces y linzas de Sumar, Podemos y el Sindicato de Inquilinas? Pues despojando de sus pisos a los buitres, prohibiendo las viviendas turísticas, okupando las casas vacías y construyendo el Estado vivienda social a tutiplén. ¿Y qué pasa con las empresas que tendrían que construir esos pisos, que hoy carecen de la mano de obra necesaria para acometer ese gran plan, porque en vez de ir a currar al andamio los jóvenes prefieren estar rascándola en la quechua, jugando a Robin Hood, o encadenando cursillos y másteres de nunca acabar para no trabajar mientras vegetan en casa de mamá?

¿Y qué pasa con un modelo autonómico mal pensado, que impide en la práctica lanzar un potente plan nacional de vivienda pública como se hizo en los años cincuenta y sesenta? ¿Y qué pasa con unas leyes del suelo intervencionistas, que limitan y ralentizan enormemente la construcción de vivienda en España?

¿Y qué pasa cuando los propietarios se asustan ante el justiciero intervencionismo comunista y retiran sus viviendas del mercado, estrangulando todavía más la oferta y encareciendo la poca que hay? ¿Y qué pasa con la fiscalidad confiscatoria de nuestro modelo socialista, que encarece el precio de los pisos? ¿Y qué pasa con el cantamañanas de Sánchez, que ha anunciado 184.000 viviendas y solo ha construido 540 de las prometidas? ¿Van a manifestarse también contra tan evidente estafa?

¿Y qué pasa si al final resulta que todo lo que estáis pidiendo en Sol, en manifestaciones por toda España, y pronto en una huelga general, equivale a tratar a un paciente deshidratado retirándole todo líquido?

Pero no seamos reaccionarios y no les propongamos debatir en serio sobre la realidad de las cosas, no vaya a ser que se levanten en la Quechua con agujetas en el cerebro por haber intentado usarlo.

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