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En primera líneaJosé Antonio García-Albi

Republicanismo, Ceuta y traición

Al vincular la democracia con la República, proceden a deslegitimar a la Corona y a desligar a la Monarquía de la democracia al vincularla artificiosamente con Franco; cuando lo cierto es que en España la democracia ha existido con la monarquía y nunca con la república

Lo primero es definir correctamente lo acontecido en Ceuta. Se trata de un ataque, una agresión bélica y una invasión en toda regla que incorpora una característica común en todas esas acciones; la agresión al ordenamiento jurídico del país atacado, violar su legislación en la acción realizada. En Ceuta no se han cumplido las leyes de entrada a España y permanencia; tenemos un derecho legítimo a defender nuestra legalidad e integridad territorial.

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El Debate (Asistido por IA)

Pero si lo realizado por Marruecos al invadir inopinadamente un territorio de otro país puede sorprender, lo que llama poderosamente la atención, lo realmente grave, más sorprendente y llamativo es la reacción, actitud y comportamiento del tirano de la Moncloa y de sus ministros perritos. Ahora lo importante es conocer la verdadera razón, el motivo, de su siniestra traición.

El sujeto no sabe decir una verdad, pero chulo lo es todo el rato de modo que ya dejó entrever sus intenciones en TVE cuando dijo que aunque la alternancia sea buena, aquí no hay alternativa. Y remató la actuación con aquello de «el cambio soy yo» ¿A qué cambio se refiere?

Con certeza, el famoso y supercomentado Pegasus está en el inicio de todo esto. Pero no es un tema excluyente y definitivo; algo de eso habrá. Pero todo parece indicar que de manera premeditada el tirano ha decidido utilizar la invasión para ir alcanzando sus propios objetivos.

No sería de extrañar que la invasión sea una parte de un golpe de Estado híbrido y que el plan tenga varias fases o escalones. Con lo de Ceuta lo que busca es un enfrentamiento directo con el Rey que reviste dos aspectos. Por un lado le va limitando actividad y funciones; le impide realizar su labor. Con ello quieren ir generando en la sociedad, incluso en los monárquicos, la idea y sensación de poca utilidad; de ser poco más o menos que un inútil adorno y de ese modo va socavando su apoyo ciudadano.

Además tensionando la situación puede provocar que el monarca tenga que intervenir de algún modo y eso lo utilizaría el sátrapa para crear una crisis institucional y acusar a Felipe VI de haberse extralimitado, de actuar fuera de la Constitución y atacar al Rey y a la Monarquía; incluso cuestionar la viabilidad de la misma. Por eso es de vital importancia abortar la operación de los nietos de la ley que es parte del plan.

Como certeramente ha explicado hace poco en un estudio el profesor Villa García, el republicanismo socialista, ahora y en su historia, no es otra cosa que una herramienta de tipo doctrinal que justifique un supuesto derecho para tutelar ideológicamente las instituciones por parte de la izquierda; de ese modo expulsaría a los no socialistas de la relación con las instituciones. Las alianzas con otros partidos más extremistas y radicales así como con los partidos independentistas han potenciado ese posicionamiento doctrinal que busca decir que el socialismo y el federalismo deben ejercer de guardianes de las instituciones expulsando a las otras formaciones políticas por no coincidir con sus propuestas.

Vamos que entre los trapicheos, pucherazos, nietos inventados, muertos que votan, crisis institucionales, el cambio al que se refería el tirano con «el cambio soy yo» es un cambio de régimen por medio de un plebiscito de dudosa legalidad y limpieza. No olvidemos que estamos frente al jefe de los equipos que manipularon el censo en las primarias de su partido y fueron descubiertos metiendo papeletas en una urna tras un biombo. O que quisieron contratar a clanes del narco para «eliminar» y dar un «sustillo» a una jueza; unos delincuentes capaces de lo más ruin, vamos.

Ese supuesto derecho a tutelar las instituciones por parte de los socialistas y sus socios, sean nacionales o regionales, se cimenta en la siniestra Ley de Memoria cuya doctrina ellos comparten. Una norma que acaba con la Transición, que inventa el origen de la Constitución situándolo en la II República, aquella supuesta democracia sin demócratas. Una ley que señala quién puede estar dentro del sistema político y quién no. Al vincular la democracia con la República, proceden a deslegitimar a la Corona y a desligar a la Monarquía de la democracia al vincularla artificiosamente con Franco; cuando lo cierto es que en España la democracia ha existido con la Monarquía y nunca con la República; que nadie se engañe, una tercera versión republicana tampoco sería una democracia. Por cierto que el texto normativo de la memoria ya señala a la legislatura de M. Rajoy al indicar que no llevó a cabo políticas de memoria; ya identifica a alguien que va a quedar fuera.

Como ocurriera en 1931, instaurado ilícitamente, como entonces, un régimen republicano a todos aquellos ciudadanos que no lo somos, se les declara enemigos de la república, son denostados como monárquicos y no pueden mantener relación con las instituciones a través de sus formaciones políticas. Es decir que sería un régimen para socialistas y nacionalistas en exclusiva ya que todos los demás serían monárquicos y «fachas», ya que los partidos de derechas en la actualidad son monárquicos por lo que se supone que contrarios a un cambio de régimen. Las primeras cortes republicanas promulgaron en octubre de 1931 la Ley de Defensa de la República que además de instaurar la censura y conseguir el cierre de más de un centenar de medios de comunicación, hizo que un partidario de la república, Ortega y Gasset, calificara al nuevo régimen político como «triste y agria república».

La razones por las que las distintas familias socialistas, nacionalistas o no, actúan de esa manera, es decir monopolizando las instituciones y expulsando a los demás de la vida política son que al ver que en los sistemas democráticos no alcanzan sus objetivos y expectativas, se ven frustrados y se ponen a desvirtuar las democracias para manejarlas a su antojo cuando ya han conseguido que dejen de serlo.

Y en estas estamos hoy en día. A eso nos vamos a enfrentar y contra eso hemos de pelear. Con este negro escenario y futuro atribulado uno no puede dejar de preguntarse ¿Y que hace el PP en Europa gobernando con los socialistas y en España hablando de otras cosas y mirando para otro lado?

La traición de Sánchez me recuerda a la de los hijos del rey Witiza que en el 710 pasaron el estrecho a pedir ayuda a las tribus que habitaban en el actual Marruecos, para acabar con el reinado del rey Rodrigo. Y en el 711 tras la batalla de Guadalete acabaron con la monarquía visigoda.

  • José Antonio García–Albi Gil de Biedma es empresario
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