Las cuatro patas de la rata
Y la cuarta pata de la RATA también ha comenzado a crecer. Será el acuerdo entre los miembros del Frente Popular para rechazar en el Congreso el más que seguro suplicatorio contra Sánchez. Que no salga adelante el suplicatorio supondrá limpiar de golpe todos los problemas que tiene con la justicia
A lo largo de los últimos meses se han ido comentando en prensa unas cuantas preocupantes cuestiones de actualidad. Una vez tratadas las partes, en mi opinión, procede ahora juntarlas, pegarlas y observar el mosaico resultante. Para que se entienda bien he de explicar que con la palabra rata, me estoy refiriendo al nuevo régimen político cuya implantación ya está en marcha; al que llamo República Antifa Totalmente Aterradora, por sus iniciales la RATA, que se asienta sobre cuatro patas
La primera pata es la Ley de Memoria Democrática. No hay mejor forma de comenzar a hablar de ella que recordar las oportunas y acertadas palabras del Papa León XIV ante las Cortes Generales Españolas hace unos días. «Una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse» Y en algunos casos no llegarán a la más mínima grandeza ya que tan solo presentan la más absoluta bajeza moral y política; como la norma que nos ocupa. Una norma cuya lectura produce escalofríos, que termina con la Transición y que separa a los españoles entre unos supuestos buenos y otros malos; una norma que da por buenos los asesinatos de miles y miles de personas a manos del Frente Popular y del gobierno republicano, las torturas del PSOE (véase el libro del profesor Julius Ruiz La Guerra Sucia) ello por citar tan solo algunos ejemplos. Una ley que es tan ideológica, tan excluyente dogmáticamente, que en ningún momento dice que persiga la verdad y el rigor histórico; además está plagada de burdas falsedades. El autor de los libros Rebelión en la Granja y 1984 de George Orwell, luchó en el frente de Aragón y en Barcelona en el bando republicano en 1937, pero que tuvo que salir huyendo de España perseguido por la brutal represión del gobierno de la República, se empeñó, a partir de entonces, en ser un fuerte defensor de la objetividad y del rigor histórico. Comprendió que quién reescribe el pasado y lo manipula, haciendo uso de un concepto marxista, gestiona y controla el presente y también define el futuro. Esto ya ha ocurrido, no es una mera posibilidad, y una de sus consecuencias prácticas es la manipulación ilícita del censo electoral con un fin abyecto. Esto ya es un hecho consumado.
La segunda de las patas sobre las que se asentará la RATA es el proceso de la nacionalización e incautación, vía ROBO fiscal y vía el descontrolado incremento de la deuda pública, de la riqueza de los ciudadanos españoles, que les impedirá realizar su propio proyecto de vida. Una incautación de la riqueza presente y futura, que crea individuos dependientes del estado. Esto es tan evidente, que ya vemos como esa dependencia aumenta según descendemos en la edad de los individuos; algo que debiera preocupar y movilizar ya, a los jóvenes y a los padres de los mismos. A la nacionalización de la riqueza individual se une la intervención de los mercados, el acceso del gobierno a empresas privadas, televisiones etc. y la desprotección de la propiedad privada. Todo y todos estamos pasando a depender del estado, sin otra alternativa; en suma pasamos a no ser libres. Esto no es que pueda ocurrir, es que ya está pasando.
También está ya crecidita la tercera pata de la RATA, que es el acceso al control y manipulación de la justicia acabando con su necesaria independencia. Recientemente, tras pasar la vista por la gran maraña de casos de corrupción en un periódico digital, escondida allá abajo estaba una noticia mucho más relevante de lo que pudiera parecer. Decía que el Gobierno vasco concedía la semilibertad a otros dos etarras condenados por asesinatos. A ver, esto significa que, de facto, la justicia ya está troceada y no es universal en España. Es un atentado contra la democracia que un órgano administrativo, político, tome medidas vinculadas a la ejecución de sentencias jurisdiccionales máxime si lo hace con presos terroristas que asesinaron para imponer sus ambiciones políticas, y si además lo hace por intereses políticos propios y no de la sociedad que sufrió la barbarie; vamos que la política del Frente Popular ya está ensuciando la justicia. Además de la manipulación gubernamental de la fiscalía, de los pumpidos, el CGPJ y su Perelló, hay que añadir la injustificable súper ampliación del acceso a la judicatura por medio del manipulable cuarto turno; un batallón de jueces nombrados por el nuevo régimen. Cuando la RATA apruebe la ley Bolaños la justicia habrá desaparecido al convertirse los jueces de instrucción en comisarios políticos. A partir de entonces, mal futuro el de los partidos de la actual oposición si vinculamos todo esto a algún párrafo del preámbulo de le ley de la primera pata. Esto no es algo que pueda ocurrir, es que ya está pasando.
Y la cuarta pata de la RATA también ha comenzado a crecer. Será el acuerdo entre los miembros del Frente Popular para rechazar en el Congreso el más que seguro suplicatorio contra Sánchez. Que no salga adelante el suplicatorio supondrá limpiar de golpe todos los problemas que tiene con la justicia el presunto delincuente en cuestión. Para ello pactará con sus socios frentepopulistas el calendario de la ejecución efectiva del cambio de régimen a otro de carácter excluyente. Así que lo esperable es la celebración de un referéndum ómnibus, como sus decretos, votado por millones de ciudadanos de otros países a los que les da igual lo que ocurra en el nuestro, están muy tranquilos bajo el amparo de Milei, y sin garantías de limpieza en la consulta. Conviene repasar el libro de los profesores Roberto Villa y Álvarez Tardío «1936 Fraude y Violencia en las Elecciones del Frente Popular» Además de una república, la unidad de España quedará rota. Los nacionalistas se encargarán de expulsar de la vida política a la mayoría de los ciudadanos en sus territorios; y los socialistas harán lo propio en el resto de España. Ya tenemos la experiencia de la sanguinaria, excluyente, de llegada ilegítima, II República. Y todo ello con base en la ideológica y dogmática de Ley de Memoria Democrática, aquella primera pata de la RATA. Esto también está ya en marcha.
¿Creen que esta gente tiene principios morales y democráticos para no actuar así? No los tienen. De nosotros depende; solo los ciudadanos españoles podemos parar este siniestro plan, antes de que sea tarde. Nosotros tenemos que movilizarnos para demostrar que no queremos seguir estando, como decía Gil de Biedma, «En un viejo país ineficiente, / algo así como España entre dos guerras / civiles». Que las cosas cambien y detengamos el proceso para que no nos vengan en la noche, otra vez a la cabeza, los versos del jienense Bernardo López: «Oigo, patria, tu aflicción, / y escucho el triste concierto / que forman, tocando a muerto, / la campana y el cañón». No lo permitamos, el panorama es dramático.
- José Antonio García-Albi Gil de Biedma es empresario