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HorizonteRamón Pérez-Maura

La alegría de equivocarse

Si esa soflama fue una «declaración institucional», prepárense para lo que nos viene hasta el 29 de noviembre. Una vez más, Sánchez ha violado la Constitución, pero no pasa nada. Él tiene barra libre para hacer lo que le venga en gana

El pasado domingo dije aquí que Sánchez no iba a convocar elecciones. Es evidente que me equivoqué. Y nunca me he alegrado más de no tener razón. Cuando el domingo por la mañana vi las imágenes de la Policía Nacional desalojando la playa del Trampolín en Ceuta supe que la convocatoria era inminente. ¿Por qué el gobierno hace ahora en Ceuta lo que no ha hecho en más de dos meses? Porque necesita medidas populares. Ahora no he visto a la extrema izquierda salir a denunciar la devolución a Marruecos de ninguno de los que estaban varados en la playa. Son extremistas, pero no son suicidas políticos.

Como siempre, porque no sabe actuar de otra forma, Pedro Sánchez ha realizado esta convocatoria de manera ilegal saltándose los procedimientos tasados: El orden preceptivo era primero convocar el Consejo de Ministros. Segundo aprobar en el Consejo el Real Decreto de disolución y tercero llevárselo a la firma al Rey, aunque en este caso fuese una firma telemática. Y sólo después de eso correspondía en cuarto lugar soltar la soflama electoral que tuvo el valor de describir como declaración institucional. Si eso fue institucional, prepárense para lo que nos viene hasta el 29 de noviembre. Una vez más, Sánchez ha violado la Constitución, pero no pasa nada. Él tiene barra libre para hacer lo que le venga en gana.

Creo que ayer tanto Núñez Feijóo como Abascal tuvieron intervenciones acertadas. Y en esta hora hay que tener claro que lo que está en juego es la supervivencia de nuestra democracia. A lo largo de ocho años hemos visto un progresivo ataque a todas las instituciones sin un solo paso atrás. Frente al respeto que se tenía antaño a la judicatura, ahora es un objetivo directo del presidente del gobierno porque sabe todas las amenazas que penden sobre él. Esos ataques se han dado también a la Corona, a las Fuerzas de Seguridad del Estado… a todo aquello que no puede controlar. Y le da igual llevarse la democracia por delante.

En estas circunstancias creo evidente que la prioridad máxima es lograr en las urnas el desalojo de Sánchez. El único objetivo de las campañas electorales del PP y Vox debe ser ese. Ni un ataque, ni la más mínima descalificación entre ellos. Si lo hacen así, llegará la hora de formar gobierno y ya buscarán las maneras de ponerse de acuerdo o en un gobierno de coalición o con el apoyo externo de quien quede en segundo lugar entre ellos. Pero, para llegar a tener esa discusión, primero hay que sumar mayoría absoluta. Y aunque las encuestas apuntan hoy a la que sería la mayoría más contundente de la historia de nuestra democracia, primero hay que conseguirla. Y la derecha tiene una gran capacidad de hacer malas campañas. Pero me sorprendió muy positivamente el vídeo que difundió ayer el PP con el lema «Por fin» sobre la Oda a la Alegría de Ludwig van Beethoven. Que no olvidemos que originalmente era la Oda a la Libertad.

Creo que hace muy bien Núñez Feijóo en resaltar que en estas elecciones está en juego la supervivencia de nuestra democracia. Como cuando en las elecciones en la Comunidad de Madrid de mayo de 2021 Podemos presentó como candidato a la Presidencia a Pablo Iglesias, hasta entonces vicepresidente del Gobierno de Sánchez. Díaz Ayuso hizo muy bien en convertir «Comunismo o libertad» en el lema de aquella campaña. Yo creo que el lema hoy puede ser «Sánchez o democracia».

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