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En libertadJano García

El mayor atentado de Sánchez

Dentro de muy pocos años tendremos a millones de «españoles» que serán hijos de, al menos, un progenitor extranjero. El problema escala de forma exponencial y cuando uno se da cuenta de la gravedad ya es Francia

Si a la mayoría de la población española le preguntas sobre qué es lo peor que ha hecho el sanchismo, seguramente, las respuestas variarían entre: corrupción, enchufar a su mujer, pucherazo a los militantes del PSOE, el apagón, el accidente de Adamuz, los pactos con los proetarras, la riada de Valencia, contratar narcos para asesinar a una juez, subida de impuestos, colocar al bobo de su hermano, el destrozo institucional, la colonización de los aparatos estatales, etc. Sin duda, todas esas acciones son graves –cada una en su medida–, pero si hay algo que es todavía mucho peor, es la deformación demográfica de España.

Cualquiera de las fechorías anteriores es indeseable, mas tiene solución. Basta con un gobierno decente que descolonice las instituciones y coloque a técnicos en la materia para resolver la mayoría de las sinvergonzonerías que ha llevado a cabo el yerno de un proxeneta. Pero si hay algo que no tiene fácil solución es la sustitución demográfica de España. Con el sanchismo, al menos, más de 5.000.000 de inmigrantes han llegado a nuestro país. A ello hay que sumar el regalo del pasaporte español, es decir, que de facto son iguales que cualquier español de verdad. Además, aunque ya empezamos a vislumbrar las consecuencias de la inmigración masiva, todavía ni siquiera nos acercamos a lo peor. Estamos hablando de que dentro de muy pocos años tendremos a millones de «españoles» que serán hijos de, al menos, un progenitor extranjero. El problema escala de forma exponencial y cuando uno se da cuenta de la gravedad, ya es Francia.

El caso francés ilustra a la perfección el camino que recorrerá España de no revertirse las barbaridades en cuestión de inmigración realizadas por el sanchismo. Lo más preocupante, a mi modo de ver, es que tanto el PP como VOX hablan constantemente de detener «la inmigración ilegal». ¿Pero quién en su sano juicio, en pleno 2026, cree que el problema es exclusivamente la inmigración ilegal? ¿Acaso no contemplan su alrededor? ¿Acaso somos tan imbéciles que necesitamos vivir rodeados de extraños que nada tienen que ver con nuestra civilización occidental para darnos cuenta?

Cualquiera que se haya detenido a ver las imágenes de Francia siente temor, pero este aumenta cuando uno piensa que todos ellos tienen pasaporte francés. La unión de la izquierda con el islam y la inmigración masiva hace que sean mayoría en los países occidentales, transformando así nuestras calles, nuestros barrios, nuestras ciudades y nuestra forma de vivir. Y no basta con expulsar a los ilegales —muchos de ellos más decentes que los legales—, sino que la modificación de la ley debe pasar por señalar también a todos aquellos que obtuvieron la nacionalidad de forma express en los últimos años. De no hacerlo inmediatamente, la situación ya no tendrá remedio pacífico.

España se juega en estas elecciones lo más importante: sobrevivir como nación.