Fundado en 1910
HorizonteRamón Pérez-Maura

Cayetana

Recuerdo muy bien que cuando fue destituida por Pablo Casado como portavoz parlamentaria del PP el 21 de agosto de 2020 comenté a Bieito Rubido: «Un PP que no tiene en cuenta a Cayetana Álvarez de Toledo no va a ninguna parte».

Es maravilloso el pánico que ha desatado en el PSOE la confirmación de la designación de mi admirada Cayetana Álvarez de Toledo como número dos del PP en la lista de Madrid. Están histéricos. Y lo entiendo, Sánchez ha recurrido a Margarita Robles que ha sido la voz más discrepante que ha tenido en su Gobierno en esta legislatura, a veces ni aplaudía al presidente, mientras que Núñez Feijóo ha designado a la diputada que ha acorralado a Félix Bolaños una y otra vez en las sesiones de control al Gobierno. Están demostrando el miedo que le tienen por su discurso con bisturí de cirujano e indiscutible excelencia. No podían elegir a nadie que complementara mejor las características del candidato a presidente del Gobierno. Es como en las elecciones presidenciales norteamericanas, donde el candidato a la Vicepresidencia debe ser de una tendencia diferente y de un Estado complementario en términos electorales.

Hay que ver con qué facilidad arremeten estos socialistas contra sus rivales cuando son ellos los auténticos antidemócratas. Porque me reconocerán que si Álvarez de Toledo es una radical para el PSOE ¿qué es su socio preferencial Arnaldo Otegui? ¡Su más fiel aliado en esta legislatura!

Yo no he estado siempre de acuerdo con las posiciones de Cayetana, pero recuerdo muy bien que cuando fue destituida por Pablo Casado como portavoz parlamentaria del PP el 21 de agosto de 2020 comenté a Bieito Rubido: «Un PP que no tiene en cuenta a Cayetana Álvarez de Toledo no va a ninguna parte».

Aquel año de 2020 el padre de Pablo Iglesias le puso una querella por llamarle terrorista. El PP la dejó abandonada en su defensa. Confieso que con mucho gusto la ayudé en lo que buenamente pude por una cuestión de principios: la defensa de la verdad y la libertad de expresión desde las Cortes Generales. Todo aquello me demostró que el PP de Pablo Casado no tenía remedio.

Es verdaderamente increíble que el PSOE de esta ahora, que está haciendo méritos para comerse a la extrema izquierda, se atreva a llamar radical a Álvarez de Toledo. Le llaman radical porque no soportan cómo les deja sin argumentos en el debate parlamentario en el que hoy es una de las mejoras figuras del Congreso de los Diputados. Y su radicalismo teórico no tiene comparación con el de Pedro Sánchez que, para ser presidente del Gobierno y «gobernar», se ha apoyado en los bilduetarras, separatistas, independentistas y comunistas. Esos sí que son radicales. Porque ¿qué es pactar con separatistas, herederos de asesinos, anticonstitucionalistas y golpistas catalanes? ¿Moderantismo positivo?

Cayetana Álvarez de Toledo tiene, ella sola, más capacidad intelectual que todo PSOE junto. Y así las cosas ¿cómo no le van a tener envidia? Es natural. Ya quisiera este Partido Socialista tener una mujer la mitad de preparada que Cayetana. Y no hago comparaciones porque todas las que se me ocurren resultarían insultantes para la socialista a la que pusiera en el espejo.

Creo que Alberto Núñez Feijóo ha acertado con la designación y que hasta ahora la campaña electoral del PP está resultando razonablemente acertada. Entre otras cosas por el acuerdo con Vox de huir de la confrontación. Esperemos que ambos partidos sepan mantener el rumbo.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas