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Post-itJorge Sanz Casillas

Yo firmaría 186 diputados

Ni soy Iván Redondo –vendiendo una remontada en la que solamente creen Tezanos y él (que a saber qué le han prometido)– ni aspiro a meter el miedo a nadie para que salga de la abstención

Act. 23 oct. 2026 - 01:50

Una vez me contaron que, en un corrillo con periodistas, Esperanza Aguirre se puso a criticar a un comunicador que venía siendo muy duro con ella. Él no estaba presente, pero Aguirre se quejaba amargamente de sus opiniones. En un momento de la conversación, uno de los que estaba allí escuchando le vino a decir, amistosamente, que qué más le daba a ella, pues aún gozaba del aprecio de la calle; a lo que ella respondió, muy campanuda: «¿Pero cómo me va a dar igual? ¡Si sale en tres tertulias!».

Andado el tiempo, este amigo me reconoció que ese día se dio cuenta del escaso valor que tienen columnas como esta en la que estás. Que uno ya puede armar un texto magistral, con frases que pidan ser talladas en mármol, que donde está la influencia («el impacto», lo llaman ahora) es en la televisión, quizá la radio y, seguramente, hasta en TikTok.

Por esa razón, por el escaso alcance de este pequeño rincón, quiero decir que no termino de creerme que PP y Vox vayan a sumar 205 escaños en las próximas elecciones, como apunta la media de los sondeos privados. Me cuesta no por nada, sino porque creo conocer a mi país. Recuerdo las elecciones de 2011, todavía en tiempos de bipartidismo. La tasa de paro el día de los comicios rozaba el 23 %, con al menos 4,4 millones de personas buscando trabajo. En aquel tiempo no había mucha alternativa al PSOE de Rubalcaba (Zapatero se había tirado del barco meses antes). Estaban el PP, naturalmente, y, ya muy lejos, Izquierda Unida y UPyD, con Rosa Díez como cabeza de cartel.

Incluso en aquel escenario de emergencia nacional, sin dos partidos grandes en cada orilla ideológica rivalizando por el voto, Mariano Rajoy consiguió 186 diputados con algo menos de once millones de papeletas (y sobre un censo de 35,8 millones de electores). Ahora mismo, quince años después, la tasa de paro está por debajo del 10 %, hay casi un millón de hogares recibiendo el Ingreso Mínimo Vital y más de 1,3 millones de nacionalizados desde que llegó Sánchez. A eso súmale que esta vez sí hay dos partidos conservadores disputándose el voto y un censo de 38.728.356 personas.

Con esos mimbres, yo en su lugar firmaría muy tranquilamente los 186 diputados. Y lo digo sin segundas intenciones. Ni soy Iván Redondo –vendiendo una remontada en la que solamente creen Tezanos y él (que a saber qué le han prometido)– ni aspiro a meter el miedo a nadie para que salga de la abstención.

Es más: aquí queda escrito aun a riesgo de que el 29 de noviembre me pasen esta columna por la carita. Pero es lo que pienso, de verdad, y quedan 36 días...

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