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Fernando de Saavedra

Miguel Ángel Santed: hacer futuro desde la experiencia y la calidad humana

La UNED constituye una de las grandes conquistas educativas y sociales de España. Durante décadas ha abierto las puertas de la educación superior a quienes, por circunstancias laborales, familiares, económicas o geográficas, difícilmente habrían podido acceder a ella

Hay personas que pasan por las instituciones y personas que dejan huella en ellas. Las primeras desempeñan responsabilidades; las segundas construyen confianza, generan oportunidades y contribuyen a que las organizaciones sean mejores. Miguel Ángel Santed pertenece, sin duda, a este segundo grupo.

Lo conocí hace muchos años en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), cuando compartíamos la apasionante tarea de ser profesores tutores. Aquella experiencia nos permitió conocer la verdadera esencia de una universidad extraordinaria: sus estudiantes, sus dificultades, sus ilusiones y su admirable voluntad de superación.

Desde entonces he seguido su trayectoria como docente, investigador y gestor universitario, que considero impecable. Pero hay algo que deseo destacar por encima de cualquier mérito académico: Miguel es una gran persona. Cercano, colaborador, generoso y siempre dispuesto a facilitar soluciones, ha entendido que el verdadero valor de una responsabilidad institucional no reside en el poder que concede, sino en el servicio que permite prestar.

Su trayectoria acredita un conocimiento excepcional de la UNED. Ha sido estudiante, profesor tutor durante veintiocho años, decano, presidente de la Conferencia de Decanos, director de Centro Asociado y vicerrector. Ha conocido la institución desde sus cimientos hasta sus órganos de gobierno.

Y conocer una universidad desde sus cimientos permite comprender mejor cómo construir su futuro.

La UNED constituye una de las grandes conquistas educativas y sociales de España. Durante décadas ha abierto las puertas de la educación superior a quienes, por circunstancias laborales, familiares, económicas o geográficas, difícilmente habrían podido acceder a ella.

Ha convertido hogares en aulas, ha llevado el conocimiento a territorios alejados y ha demostrado que aprender no debería depender de la edad, la distancia ni los horarios.

Sin embargo, las grandes instituciones no pueden vivir exclusivamente de sus éxitos pasados. La historia debe ser una raíz que alimente el futuro, nunca un ancla que impida avanzar.

Las próximas elecciones al Rectorado llegan en un momento crucial, marcado por la transformación tecnológica, las nuevas necesidades formativas, los desafíos de financiación y la necesidad de reforzar el reconocimiento de quienes sostienen diariamente la Universidad.

En este contexto, el programa de Miguel Ángel Santed, para el periodo 2027-2032, ofrece una propuesta que considero especialmente valiosa: situar a las personas en el centro de las decisiones.

Para los estudiantes, plantea reforzar la acogida, la orientación, las mentorías y el acompañamiento personalizado, mejorar la accesibilidad y favorecer el éxito académico y la empleabilidad. Porque la calidad de una universidad no se mide únicamente por quienes ingresan en ella, sino por quienes encuentran el apoyo necesario para alcanzar sus metas.

Para el personal docente e investigador (PDI), propone una planificación plurianual de las plantillas, mayor apoyo a la carrera académica, mejores condiciones para investigar y una reducción de la burocracia que permita recuperar tiempo para enseñar y generar conocimiento.

El profesorado tutor, colectivo cuya importancia conozco personalmente, ocupa también un lugar destacado: reconocimiento de su función, mejora de la coordinación académica, participación en las decisiones y avances hacia un marco regulador más adecuado.

Para el personal técnico, de gestión y de administración y servicios (PTGAS), contempla medidas de planificación de recursos humanos, promoción profesional, formación, simplificación administrativa y reconocimiento de su contribución indispensable al funcionamiento universitario.

Especial relevancia concede a los Centros Asociados, auténtico corazón territorial de la UNED. Su propuesta apuesta por fortalecer sus recursos, mejorar la financiación y convertirlos en espacios de formación permanente, cultura, investigación, empleabilidad y colaboración institucional. La iniciativa UNED Rural representa, además, una oportunidad para contribuir a la cohesión territorial y afrontar el reto demográfico.

En materia de innovación, propone un Campus 4.0 más accesible e integrado y una utilización responsable de la inteligencia artificial. También defiende fortalecer la investigación, la transferencia del conocimiento y la internacionalización, desde una gobernanza basada en la transparencia, la participación y la rendición de cuentas.

Porque la tecnología debe ser un puente entre las personas, nunca un muro que las separe.

El lema de su candidatura, «Hacer futuro», encierra una poderosa declaración de principios. El futuro no se espera: se construye. Y se construye con conocimiento, planificación, diálogo, responsabilidad y capacidad para sumar voluntades.

Por todo ello, expreso públicamente mi apoyo a Miguel Ángel Santed, desde el conocimiento de su trayectoria, la confianza en su calidad humana y el respeto hacia todas las candidaturas.

Animo al estudiantado, al PDI, al profesorado tutor y al PTGAS a participar y respaldar su candidatura antes del 11 de noviembre, último día de votación.

La UNED merece seguir creciendo sin perder su esencia. Merece un liderazgo capaz de escuchar, unir y transformar.

Porque las universidades se construyen con grandes proyectos, pero también con buenas personas.

Y Miguel Ángel Santed reúne, a mi juicio, la experiencia, el compromiso y la humanidad necesarios para hacer futuro en la UNED.

El doctor Fernando de Saavedra es profesor tutor de la UNED
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