Antes de todo, el profesorado
Por mucha IA que pongamos en las aulas, nadie discute la importancia del profesorado en la calidad de la educación
Con este título el Ministerio de Educación ha presentado una campaña publicitaria para reconocer y dignificar al profesorado. En el video se señala que: «Antes de un libro, antes de una operación, antes de una carretera… antes de cada logro de una profesión, hubo un profesor». Totalmente de acuerdo, aunque cabe decir en lenguaje castizo: «a buenas horas, mangas verdes», como veremos más adelante.
En cualquier caso, bienvenida sea la campaña en unos tiempos en los que hay que salir a la búsqueda de profesores. Es un problema mundial: según la UNESCO se necesitan 44 millones de profesores en el mundo. En muchos países no es de extrañar dado los sueldos que cobran, pero no es el caso de España ni de Europa donde la escasez se debe a otros motivos.
En España, como ocurre en otros países desde hace años, hay que salir a la caza y captura de profesores, especialmente en algunas asignaturas como es el caso de Matemáticas, Física, Química, Ciencia, Tecnología, a las que hay que sumar Inglés, Lengua, Latín y las especialidades de Formación Profesional. Tanto es así que las propias administraciones educativas han tenido que rebajar las condiciones aceptando profesores que no tienen el Máster del profesorado, e, incluso, se ha intentado contratar a los que aún no han terminado sus estudios. Todo sea por tener un profesor, aunque no sea el más idóneo ya que los alumnos no pueden estar sin clase. En esta lucha, con desigualdad de medios y medidas, y tirando cada uno por su lado, están todos los centros: públicos, concertados y privados.
¿Por qué hemos pasado de tener un montón de currículos esperando en una bandeja a tener que salir fuera a buscar profesores y, una vez conseguidos, a retenerlos? Las causas son múltiples: cambios en el mercado de trabajo, mejores sueldos en otros sectores, jubilaciones de profesores, aumento de bajas etc., pero además de todos ellos el desprestigio social y escolar de la profesión y el clima insoportable de indisciplina y falta de respeto que hay en las aulas.
Diversos estudios sindicales señalan el crecimiento constante de consultas y bajas asociadas a la conflictividad en las aulas y a la sobrecarga burocrática. Hoy día evaluar es una tarea titánica y agotadora a la vez que infecunda. Hace perder un tiempo precioso para producir finalmente una «parálisis por análisis». Lo peor de todo es que, pese a ese esfuerzo, las reclamaciones son cada vez más abundantes y complicadas. Los padres llegan a reclamar la nota de los exámenes con asesoramiento previo de abogados. Hace escasos días, la prensa se hacía eco de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Navarra que ha desestimado la petición por parte de un padre para que se revisen las notas de su hijo y pueda pasar de curso en bachillerato.
Como consecuencia de todo ello se han triplicado las bajas laborales causadas por ansiedad, depresión y estrés en los últimos siete años. Más de un 70 % de los profesores que solicitan ayuda, tienen síntomas de ansiedad.
Por mucha IA que pongamos en las aulas, nadie discute la importancia del profesorado en la calidad de la educación. Es algo sobradamente conocido y demostrado, desde el famoso informe McKinsey de 2007 en el que se puso de manifiesto que «La calidad de un sistema educativo tiene como techo la calidad de sus docentes».
La importancia de la calidad de la enseñanza está fuertemente vinculada a la del profesorado. La propia LOE (2006) modificada por la LOMLOE (2020) en su artículo 2.2 ya establecía que: «Los poderes públicos prestarán una atención prioritaria al conjunto de factores que favorecen la calidad de la enseñanza y, en especial, la cualificación y formación del profesorado, …».
Pero, como suele decirse «hay que pasar de las musas al teatro» y por ello, la propia LOMLOE, -recordemos, publicada en diciembre de 2026- establecía una normativa sobre el desarrollo de la profesión docente que dice textualmente:
A fin de que el sistema educativo pueda afrontar en mejores condiciones los nuevos retos demandados por la sociedad e impulsar el desarrollo de la profesión docente, el Gobierno, consultadas las comunidades autónomas y los representantes del profesorado, presentará, en el plazo de un año a partir de la entrada en vigor de esta Ley, una propuesta normativa que regule, entre otros aspectos, la formación inicial y permanente, el acceso y el desarrollo profesional docente. (Disposición adicional séptima).
Seis años después de la publicación de la ley no hay ninguna propuesta normativa, pero tenemos un vídeo. Estamos en periodo electoral, habrá que esperar a conocer qué propuestas nos hacen los partidos para mejorar los resultados de PISA y, sobre todo, para mejorar la calidad de la educación y de la profesión docente, aunque si algunos no cumplen con un imperativo legal, no sé qué motivos tenemos para creernos lo demás.