Entrada de la facultad de Ciencias Jurídicas Políticas y Económicas de la Universidad Autónoma de Madrid
El Estatuto del Universitario, que reconoce el derecho a huelga, conciliación y salud mental, entra en vigor el viernes
Entre los deberes que deberán cumplir los alumnos, destaca el no hacer un uso inapropiado de la Inteligencia Artificial
El pasado martes, el Consejo de Ministros aprobó el Estatuto del Estudiante Universitario, después de que saliera as audiencia pública en abril. Este documento, que reconoce el derecho al paro académico, la conciliación de los estudiantes y recibir atención a la salud mental gratuita, entra este viernes 23 de octubre tras su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
El texto reconoce expresamente el derecho al paro académico, total o parcial, y prevé que las universidades regulen cómo ejercerlo con participación de la representación estudiantil, respetando también el derecho a la educación. Entre los deberes que deberán cumplir los alumnos, destaca el no hacer un uso inapropiado de la Inteligencia Artificial.
También reconoce el derecho a recibir orientación y atención psicológica y de salud mental gratuita y accesible. Además, se prevén unidades de apoyo y protocolos de prevención y actuación ante conductas suicidas.
El nuevo Estatuto hará, según han adelantado, que el alumnado deja de ser considerado únicamente receptor de formación para consolidarse como titular de derechos, protagonista de la vida universitaria y parte activa de las decisiones que le afectan.
Desde el Ministerio de dirige Diana Morant afirman que el nuevo Estatuto se ha trabajado y consensuado con la comunidad universitaria, contando con la Conferencia de Rectoras y Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) y con la representación estudiantil del Consejo de Estudiantes Universitario del Estado (CEUNE).
El documento refuerza la protección frente al acoso y el ciberacoso, incluidos los de carácter sexual, por razón de sexo, orientación sexual o identidad y expresión de género, así como frente al acoso personal. De esta forma, la igualdad, la inclusión y la no discriminación ganan peso en la protección del alumnado.
Igualmente, refuerza los apoyos para estudiantes con discapacidad, necesidades específicas de apoyo educativo o dificultades de aprendizaje.
También impulsa medidas para compatibilizar los estudios con el trabajo y la vida familiar, incluyendo opciones como los estudios a tiempo parcial y la suspensión temporal de los estudios conforme a la normativa.
Conciliación de la vida académica y laboral
El documento refuerza el derecho a conocer los planes docentes antes de la matrícula, con información sobre contenidos, profesorado, idioma, prácticas y evaluación.
También establece garantías frente a cambios injustificados en los criterios de evaluación y se refuerza la supervisión de las prácticas académicas. El nuevo marco incorpora garantías sobre protección de datos, seguridad digital, desconexión digital y propiedad intelectual de los trabajos académicos.
El Estatuto amplía su ámbito de aplicación y refuerza derechos relacionados con las becas, la movilidad, la orientación socioprofesional, la formación permanente, las microcredenciales y el doctorado, con el objetivo de «avanzar hacia una universidad que garantice más oportunidades, mayor protección y una formación de calidad para todo el estudiantado».
Otros de los avances es el reconocimiento del derecho a la conciliación de la vida académica y laboral, el acceso a la orientación y atención psicológica y de salud mental, y la adaptación curricular para el estudiantado con discapacidad, necesidades específicas de apoyo o dificultades de aprendizaje.
Asimismo, refuerza derechos esenciales del día a día universitario, como las garantías en los procesos de evaluación, asegurando las dos convocatorias; la mejora de las tutorías; la ampliación de los motivos que justifican la inasistencia, incluyendo el cuidado de personas dependientes, la enfermedad o la realización de otros exámenes oficiales; y la protección frente a las bajadas de calificación en las revisiones, salvo por errores materiales o aritméticos.
También contempla la anonimización de las calificaciones, el derecho a la desconexión digital, la dispensa académica y la suspensión temporal de los estudios. A estas medidas se suman nuevas garantías para prevenir y actuar frente al acoso y el bullying, así como la obligación de las universidades de desarrollar planes de conciliación y de contar con servicios y unidades de atención a la discapacidad, salud mental, igualdad y orientación sociolaboral.