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Cartas al director

La cueva PSOE

Cuando algo no acaba de nacer porque otro algo no acaba de morir, las expectativas de alumbramiento se sumergen en el reino de la incertidumbre: la prueba no acaba de nacer –aunque lleva años pataleando– porque dice uno que «no existen pruebas» y la prueba no acaba de morir porque dice otro que «si quiere pruebas, las va a tener». Mientras tanto, la corrupción campa hasta niveles impensables sin freno alguno que la detenga.

Ni el cuento de 'Alí Babá y los 40 ladrones' (solo para 'progresistas' y afines) lo hubiera escenificado mejor: el botín de la cueva presupuestaria se elonga cual chicle socialista por todas las letras del abecedario. El único requisito para ingresar en este cubículo es mantener la cueva a buen recaudo. Todo lo demás no existe o no importa. ¿Se necesitan más pruebas?