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Cartas al director

Por mor de Sánchez

Sin paz, ni piedad ni mucho menos perdón, por mor de Sánchez.

En estos días navideños he tenido la ocurrencia de leer a Azaña. Debo reconocer que, a pesar de mi interés preferente por la lectura de los intelectuales y políticos de la Segunda República Española, me resistía a hacerlo con las memorias y los discursos de Manuel Azaña, porque su figura, como español y liberal, me irrita. Lo considero y, sigo haciéndolo, uno de los grandes responsables del fracaso del proyecto democrático y republicano nacido en el 31, por su carácter soberbio y sectario. Sin embargo, y en su descargo, la última frase de su famoso discurso, ya con un bando rojo, que no republicano y menos democrático, en retirada y desbandada, rogando «paz, piedad y perdón», posiblemente le reivindique, no sólo como político sino, sobre todo, como ser humano.

Los españoles no deseamos conmemorar ni los 50 años de la muerte de Franco ni cualquier otra efeméride parecida. Superado la piedad y el perdón con la Constitución de 1978, lo único que deseamos es otro periodo de 50 años de paz para las futuras generaciones. Que así sea, a pesar de este periodo extremista y extravagante de Pedro Sánchez y sus gobiernos.