Cartas al director
Alto secreto
Pedro Sánchez de verdad pensaba que aprovechando las vacaciones nos iba a colar una ley que atenta contra nuestras libertades. Pensaba que los ciudadanos nos íbamos a quedar callados ante su último intento de silenciar las voces disidentes, ante la Ley Falcon con la que este gobierno criminal pretende silenciar a todo aquel que informe sobre sus corruptelas, pues esta reforma atenta contra los derechos fundamentales y los valores comunitarios. Si no la paramos, cualquier periodista podrá ser arruinado por publicar lo que a Sánchez le moleste. El Gobierno está impulsando una ley que le permitirá decidir qué información es de «alto secreto», castigando con multas millonarias a los periodistas que hablen del tema. Si se sale con la suya, Sánchez decidirá de qué podemos hablar y de qué no.
No contento con intentar echar a los periodistas que hacen preguntas «incómodas» en el Congreso, va un paso más allá. Es una ley que permite al Gobierno clasificar como «alto secreto» cualquier información que le incomode y arruinar económicamente a los periodistas que se atrevan a publicarla. Es otro ataque directo a la libertad de prensa y va totalmente en contra de la normativa de la Unión Europea. Por eso es tan importante que el Parlamento Europeo condene la Ley Falcon.