Cartas al director
Discernimiento y verdad ante la IA
Sabido es que la verdad de la información muchas veces está condicionada por intereses espurios de grupos y redes que controlan ciertos medios de comunicación. Hasta ahora la comunicación de la información era de humano a humano. Pero en nuestros días otro actor ha entrado en escena: la inteligencia artificial (IA). La IA es capaz de acumular poder y manipular a las personas, aunque cueste creelo. Ya la relación no sólo se establece entre humanos sino también de máquina a humano o de máquina a máquina. De esta forma la tergiversación de la información puede llegar a ser escandalosa y dañina para la humanidad. Y es aquí donde entra en juego esa palabra que tanto gustaba a Íñigo de Loyola: el discernimiento.
Porque la irrupción de la IA puede ser beneficiosa para la humanidad pero también entraña un gran peligro. Esto conlleva que debamos estar atentos a la información que recibimos y someterla a cierta cautela. La imposición sibilina de las ideologías es un verdadero cáncer para el pensamiento humano. En lo personal, sólo aquellas personas que sean capaces de filtrar la información en base a unos principios sólidos, no condicionados por una ideología determinada, y sean capaces de tener criterios independientes, podrán estar más cerca de la verdad y estarán mejor preparadas para discernir lo bueno de lo malo, lo cierto y lo falso.
En cuanto al ambiente imperante en la sociedad, el común de los mortales puede estar muy desprotegido y manipulado por la IA cuando es utilizada espuriamente por ciertos medio de comunicación y redes sociales. Necesitamos controles sociales o filtros que salvaguarden la libertad de expresión y garanticen la verdad en la información, pero que no sean excusa para coartarla o limitarla. Tarea difícil. Ciertamente el futuro es problemático e incierto.