Cartas al director
Ejército espiritual
Que la ciencia haya salvado durante la pandemia a millones de seres humanos y que los gobiernos acaben con ellas en las guerras muestran que algo importante ha dejado de existir, que ha perdido su esencia o simplemente, que nunca ha estado ahí. De los tres grandes ejércitos que conviven en este mundo, el de Putin y el de Trump son los dos que continúan ejerciendo con eficacia el poder que sus pueblos han depositado en ellos para defender sus intereses, y lo hacen con las armas y con el espíritu adecuados, el guerrero. El tercer gran ejército, el espiritual, se ha hecho débil en sus posesiones mundanas y desde ahí lanza mensajes a través de voces que aunque debieran ser el grito de sus flancos, a base de ser usadas en ocasiones por degenerados, se han convertido en el susurro de los necesitados. El ejército material es ya plenamente consciente de que su avance social comienza a ser imparable ya que el espiritual se vuelve cada vez más débil en manos de una espiritualidad descafeinada que si necesitara desprenderse de todas sus posesiones mundanas para poder volver a disfrutar de tan solo una mínima parte del poder de convocatoria de Jesucristo, habría cerrado entonces el trato más fructífero de la historia y otro gallo bien distinto despertaría cada mañana a la Humanidad.