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Cartas al director

Nuevo periodismo

Me han llamado la atención las observaciones de Miguel Ángel Aguilar sobre la situación del periodismo actual. Las suscribo.

«El periodismo de ahora está atravesado por fenómenos tecnológicos cuyas consecuencias no han sido debidamente analizadas ni contrarrestadas. Estamos en la angustia de la velocidad y no hay un momento de reflexión inteligente. Al servicio de la urgencia se sacrifica todo y el resultado final es que estamos inundados de información amorfa pero carentes de información inteligible, y lo que falta es la reflexión que la convierta en conocimiento. El periodismo ha abandonado su misión de planta potabilizadora. Todo está al servicio de la inmediatez, lo demás no interesa, y eso me parece que es absolutamente nefasto. Y por supuesto sobra totalmente la polarización y sectarismo. Todo se hace para dar de comer a la fiera que cada uno lleva dentro y es un horror».

¿Esto es periodismo? No, al menos como yo lo entiendo. Es otra cosa.

La imagen y el titulado del noventa y nueve por ciento de las pantallas de YouTube, que es lo único que manejo, son falsas, abracadabrantes, sensacionalistas… y con la clara intención de inducirte al error.

Si estás viendo un partido de fútbol te están hablando más de la película que sigue al partido que del partido en sí; si lees un periódico deportivo digital te recuerda que «Ayuso asegura que Sánchez es el inquiokupa –vaya palabro– de la Moncloa o que una hostelera pagaba 70 euros al mes y ahora 915 de tasa de basuras»; si lees un anuncio de un banco, este compite con El Corte Inglés vendiéndote lotes de sartenes…

Me vuelvo a mis libros y de mirar algo, lo de todos los años, ver cómo verdea el paisaje tras estas aguas.

Por cierto, el olor a tierra mojada se llama ahora petricor.