Cartas al director
La sorprendente caída del señor Sánchez
Debo reconocer mi error de diagnóstico. Siempre había pensado que Pedro Sánchez caería por la acción judicial del Tribunal Supremo, a medida que avanzará la investigación de la UCO. Error.
La bomba de relojería ha sido interna, con la ley del silencio, a modo de encubrimiento, impuesta a militantes mujeres socialistas que habían, presuntamente, recibido acoso sexual por parte de importantes miembros del PSOE y cuyos nombres son portadas en todos los medios incluyendo la prensa del régimen.
El feminismo es la bandera del socialismo del siglo XXI. Estas denuncias que, a medida que pasan las horas, se extienden como mancha de aceite fueron silenciadas por la Moncloa y Ferraz, durante meses. Las militantes socialistas se han rebelado. Y no creo que las vayan a callar. La orden de callarse proviene de la máxima autoridad. Y, más pronto que tarde, el escándalo terminará en Fiscalía.
¿Quién lo iba a imaginar?