Cartas al director
Enigmática felicitación navideña
Escribo por si alguien pudiera desvelarme el significado de una enigmática tarjeta de felicitación navideña que acabo de recibir. En ella aparecen las imágenes de un hombre y una mujer vestidos con ropajes antiguos, arrodillados en torno a un niño recién nacido del que parece emanar como una luz...
El remitente desaprovecha la oportunidad que ofrecen estas fechas para incluir un poemita laicista capturado por ahí, de esos que por más vueltas que le das nunca descifras su significado, sino que se limita a escribir: «Un Niño (así, ¡con mayúsculas!) nos ha nacido. Feliz Navidad». El entorno donde se ubican los personajes se las trae: un lugar que tiene una pinta de establo, pesebre o similar con un look tercermundista que echa p'atrás. Por no hablar de los animales tan vulgares que aparecen por allí: ¡un buey y una mula! Como soy culto, progresista y tolerante no censuro que el nacimiento de un niño llegue a considerarse como motivo central de una felicitación navideña, aunque confieso que lo encuentro un tanto excéntrico y provocador, porque la imagen de esa familia en un entorno social tan agreste, rústico y hostil no me parece nada fashion ni conecta con el glamour de los eventos navideños.
En fin, que estaría muy agradecido si alguien me aclarase la relación que pueda tener la enigmática familia del establo y el niño medio en cueros con la Navidad, o si se trata de una rebuscada broma. Sé que suena fuerte, pero por más que le di vueltas a la tarjeta, no encontré imagen alguna de trineos, ni muñecos de nieve, ni renos, ni palomas picassianas, ni arbolitos navideños, ni bolas de colores. ¡Agárrense: ni siquiera había rastro de nuestro tradicionalísimo Papá Noel!
Ya digo que tolero lo de poner a la familia y el niño (¡allá cada uno con sus rarezas!), pero hay que ser un mezquino iconoclasta para olvidarse del auténtico protagonista que da sentido al evento lúdico festivo navideño! Y es que hay gente muy rara...