Cartas al director
Estamos aislados, en peligro mortal
Gobernar es una forma de tener a la sociedad ordenada con normas y leyes, derechos y obligaciones, con libertad y seguridad en todo el territorio nacional. Los políticos sin principios ni moral solo crean problemas. Pedro Sánchez, a lo largo de sus más de siete años de mandato, ha resucitado el fantasma del guerracivilismo entre dos bandos, los buenos y los malos. Creando un grave problema engañando. Sánchez ya ha encontrado «su guerra» de los buenos y espera que dure cuanto más tiempo, mejor, para que su coro de palmeras le siga aplaudiendo sus problemas. «¡No a la guerra, ni por Rota ni por Morón!». Pero sí por Ucrania. Que para eso es el hombre providencial que la humanidad estaba esperando para que trajese la paz ¡dialogando!
Es el único dirigente europeo que se ha atrevido a pararle los pies a Trump, el que quiere pacificar el mundo por las buenas o por las malas, ya que hay un bando que no quiere dialogar por las buenas, el que defiende la izquierda española, incluido Pedro Sánchez, el feminista. Pero ninguna de esas féminas se atreve a ir sola y borracha a Teherán, ya que la cuelgan de una grúa como a sus amigos los gais. No hay diálogo con quien no sabe nada más que matar por su «religión», sobre todo a las mujeres que se quieren liberar del yugo y el velo.
Un loco decía que no hay mayor tesoro que la libertad ni peor desgracia que el cautiverio. ¿Pedro Sánchez con quién está? Con Putin, que tiene durante cuatro años a todo un pueblo democrático en cautiverio con una guerra atroz. No a las guerras de Sánchez y de Putin…