Fundado en 1910

Cartas al director

La ministra de la sonrisa impostada

Hay personajes del menguante retablo de la izquierda del PSOE que llevan años predicando austeridad pero mantienen agendas de eventos y vacaciones que resultan muy llamativos. Pongamos que hablo de la señora Yolanda Díaz, militante comunista y diputada de Sumar designada en su día por Pablo Iglesias para la encomienda de vicepresidenta del Gobierno que todavía ostenta en el Gabinete que preside Pedro Sánchez. Hace unas semanas lideró un insólito plante negándose a entrar a la reunión del Consejo de Ministros –el pulso duró un par de horas– para llamar la atención acerca de un decreto relacionado con los alquileres en el contexto de las medidas para hacer frente a la crisis generada por la guerra de Irán.

La intención era singularizarse, llamar la atención. Justo lo contrario –allí el perfil fue bajo– de su estancia en Los Ángeles en la ceremonia de entrega de los Oscar de Hollywood, nadie se explica que pintaba allí, una presencia totalmente ajena a su cometido como ministra de Trabajo, aunque ella dice que por ser gallega, yo también los soy y no fui a Los Ángeles. En parecido registro de viaje en fecha difícil de justificar habría que enmarcar una escapada a México –explicada en términos de vacaciones– coincidiendo con la Semana Santa. En los años que Yolanda Díaz lleva en el Gobierno se ha caracterizado, aparte de disfrutar de un piso de 450 m2 a costa de todos los españoles, por impartir a granel lecciones de comportamiento ético.

Dejándose arrastrar por el espíritu de Savonarola llegó a tildar de «mala persona» a Carlos Cuerpo, el compañero de Gabinete recién ascendido a vicepresidente. Desde su púlpito, Díaz acostumbra a disparar contra todo. Sobre manera contra los empresarios en general y los miembros de la CEOE en particular. En su verbo sindicalista, todos son explotadores. Díaz está viviendo los mejores años de su vida. Preguntada en reciente entrevista, si China respetaba los derechos humanos su respuesta fue que en esta cuestión: «China está avanzando progresivamente y además consolidando el Estado de derecho».

Anuncia ahora que no volverá a presentarse. No es copioso el legado político que dejará pero parece que se lo ha pasado bien con esa sonrisa impostada que casi siempre la acompaña. Y puede que persevere, visto que al decir de las encuestas a Sumar y a ella misma les queda poco para seguir en el convento. La estamos echando de menos en la Feria de Sevilla, arropando a María Jesús Montero.