Cartas al director
Ya tenemos otro circo político
Aún resuenan en España los ecos de aquel fallido diagnóstico de Fernando Simón, el coordinador de Emergencias del Ministerio de Sanidad que pasó de ser un perfecto desconocido a meterse en la casa de todos los españoles, que le escuchaban como si de su atención dependiera su vida. Dijo el doctor Simón que España no tendría, «como mucho, más allá de algún caso diagnosticado» cuando Occidente supo que la amenaza del virus que provocaba la enfermedad de la covid era letal, se contagiaba fácilmente y campaba a sus anchas por todo el mundo. El resto es conocido, contabilizando más de 168.000 muertos.
Ahora es un hantavirus el que provoca una enfermedad zoonótica que tiene una alta letalidad si alcanza organismos humanos. La comunidad científica está de acuerdo en que esta peste, que saltó a los titulares de prensa cuando se supo que causó la muerte del actor Gene Hackman y su esposa, tiene una difícil transmisión entre humanos, pero hay un crucero en el que han muerto tres personas y hay al menos otras ocho infectadas. Mientras continúan los operativos de evacuación de los casos más graves, arrecia la tormenta política por la decisión gubernamental de llevar el barco a territorio canario sin consensuar las medidas con el gobierno del archipiélago. Sobre la evolución sanitaria del hantavirus hay mucha información. Bastante más de la que hubo en los pórticos de la pandemia de covid. También algunas incógnitas relativas al potencial vector de transmisión que suponen los pasajeros que estuvieron en el barco, lo abandonaron antes de que se detectara el brote y se subieron a aviones con destinos internacionales. Con todo, la comunidad científica está bastante cohesionada: no existe, aseguran, un riesgo de transmisión masiva.
Lo que tiene peor arreglo es el nuevo choque del Gobierno con una comunidad autónoma a la que ha desautorizado y faltado al respeto. El ministerio debe y puede tomar decisiones que alcancen a la seguridad sanitaria nacional, pero debe igualmente informar en tiempo y forma a los territorios afectados, cosa que no ha sucedido. Más claro, el Ejecutivo vuelve a actuar de forma despótica imponiendo el totalitario principio de 'el Estado soy yo'. Estamos en campaña electoral en Andalucía y hay que sacar votos como sea.