Fundado en 1910

Cartas al director

El PSOE está acorralado

Sin haber salido todavía de la impactante imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ni de la estupefacción por los indicios que revelan el informe de la UDEF y el sumario, se ha destapado un nuevo caso que pone el foco directamente sobre el PSOE. La entrada de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en la sede socialista de la calle Ferraz para requerir información sobre el 'caso Leire Díez' y la imputación del exsecretario de Organización del partido, Santos Cerdán, el exconsejero de Presidencia de la Junta de Andalucía, Gaspar Zarrías, la gerente del PSOE, Ana Fuentes, y el empresario Javier Pérez Dolset, abren un nuevo capítulo de un serial de corrupción que asfixia la vida política española. Esta vez el juez investiga una presunta trama creada para «desestabilizar de forma sistemática y continuada» las causas judiciales que afectan al PSOE y al Gobierno, y cuya coordinación y ejecución se habría encargado a la exmilitante Leire Díez.

A expensas de que se aclare si los pagos los hizo el propio Partido Socialista, el juez Pedraz ya ha apuntado a la fecha en la que se habría iniciado la trama. Justo después de la imputación de la mujer de Pedro Sánchez y en los días que el presidente se tomó por ese motivo para meditar su continuidad. Un detalle que no es menor y que añade aún más razones para la sorpresa, si es que a estas alturas existe ya capacidad para sorprenderse. El cúmulo de casos, ahora en torno al PSOE, cerca al Gobierno y adquiere ya tales proporciones que sonroja la pasividad con la que los socios de legislatura despacharon anteayer el último. Con las mismas frases hechas y las mismas disculpas sobre unas líneas rojas que empezaron por marcar con contundencia y que a medida que se destapaban casos y que escala en su gravedad han palidecido hasta desaparecer completamente.

Su distanciamiento de la realidad está solo a la altura del descaro del propio Pedro Sánchez que, desde Roma, repitió la letanía de que no habrá adelanto electoral y reiteró nuevamente su apoyo a Zapatero. Se limitó a brindar total colaboración con la Justicia, como si se tratara de una opción discrecional, en lugar de una obligación. Muchos socialistas piden una cuestión de confianza, pero con la boca pequeña, en tertulias televisivas y otros foros, pero no se lo dicen en la cara a Pedro Sánchez.