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Cartas al director

La multiculturalidad parisina

Una gran parte de la ciudad de París se convertía el pasado sábado en un absoluto caos, en un verdadero escenario de guerra. Una ciudad arrasada por miles de salvajes que dieron rienda suelta a su instinto más violento tras la victoria del PSG en la final de la Champions. Una auténtica batalla campal la vivida esa noche en la capital francesa. Disturbios, agresiones, comercios saqueados e incendiados, cientos de vehículos y bicicletas de alquiler quemados, explosivos, granadas de mano, bengalas… con el resultado de un fallecido, decenas de policías heridos, algunos en la UCI, además de las pérdidas millonarias que ocasionaron esa noche de disturbios.

Toda una ola de vandalismo salvaje protagonizado en gran parte por miles de inmigrantes irregulares o regularizados, las nuevas generaciones de franceses. Las imágenes hablan por sí solas. Una inmigración incapaz de adaptarse, de respetar las tradiciones, la cultura y las raíces cristianas de nuestra vieja Europa incapaz de reaccionar.

Esto es consecuencia de décadas con una inmigración descontrolada, de ese buenismo progresista de muchos dirigentes europeos. A esto le llaman multiculturalidad, y no es más que el reflejo de la cobardía de los líderes europeos, que llevan muchos años permitiendo la entrada por las fronteras de toda Europa de hordas de inmigrantes ilegales que están atacando y tratando de destruir nuestra civilización occidental.

Si importamos delincuentes, tendremos delincuencia. Y si acogemos bárbaros, tendremos barbarie. Europa lleva años suicidándose.