Fundado en 1910

Cartas al director

El Papa, lo macro y lo micro

Reconozco que no lo acabo de entender. Ya he estado en más eventos así, pero no lo comprendo del todo. Un americano que vive en Roma dice que viene y se colapsa Madrid. Es verdad que tiene cara de buena gente, y que cuando reza tiene cara de rezar (porque esa cara existe), y que dice cosas que (pienso) merece la pena escuchar. Haya fe o no.

Ayer, en el silencio de la noche, como dice San Juan de la Cruz, entendí que, aunque se nos llena la boca con números, con la visión macro, con el millón doscientos mil, con su implicación política y con el ya manido «giro católico», la visita del Papa no va de esto. Que lo macro solo tiene sentido si mira a lo micro. Que lo comunitario solo importa si de verdad impacta en el individuo.

Por supuesto que la experiencia comunitaria de una identidad fuerte es buena, y hasta necesaria. Pero el secreto de la fuerza del Papa es que, si solo hubiese estado yo con él, probablemente me habría dicho lo mismo. Y, de hecho, en el fondo, lo hizo. En medio de ese millón de personas, me habló a mí.

Y eso lo vi en la gente que me rodeaba. Que le hablaba a cada uno. Lo vi en su sonrisa, en su amabilidad, en su alegría ante el calor y las dificultades, ante los cortes de calles y el caminar eterno en busca de su rincón de sol y asfalto. Lo vi, como nos recordó León XIV, en su «chispa de nueva humanidad».

Por todo esto, tuvo sentido haber ido.