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Cartas al director

La dignidad del cargo

Don António Costa dimitió como primer ministro de Portugal cuando detuvieron a su jefe de gabinete. Después se aclaró el tema, pero Don Antonio entendió que la dignidad del cargo estaba por encima de su permanencia en el poder.

En España parece regir otro manual. Aquí la responsabilidad política se estira como un chicle. Ni Rajoy dimitió entonces ni Pedro Sánchez parece dispuesto a hacerlo ahora y conseguir que el cargo de presidente de gobierno sea un lodazal de corrupción. Ni siquiera el «no me entero de nada» ya vale.