Cartas al director
Cambio climático, ciencia versus propaganda
El socialismo, versión marxismo, perdió su referente político con la caída del Muro de Berlín. Desde ese momento, 9 de noviembre de 1989, el socialismo que, actualmente, representan gran parte de los miembros de nuestro gobierno, se vieron obligados a resetear sus principios ideológicos con nuevos «mantras», como un falso ecologismo. Y, de pronto, el tema del «cambio climático», como arma de persuasión en votos.
Vamos a ver, mezclar ciencia con política no es nada positivo. Nuestro planeta, desde su formación geológica, está sufriendo perpetuos cambios, la única diferencia es que el actual no es a consecuencia de causas externas, como la caída de un asteroide, llamas solares exponenciales, o por otros factores de la naturaleza. Este planeta tiene, actualmente, cerca de nueve mil millones de personas. La acción del hombre, y no otra causa, es decir la superpoblación y sus efectos devastadores, es el principal factor de este cambio climático moderno, y contra esa evidencia científica, que es global, no hay agenda política que valga.
Lo que sí es necesario es que todas las admiministraciones públicas tengan, en las medidas de «prevención» contra los incendios, una prioridad nacional común, sin contaminación partidaria, porque «nos va la vida en ello».
Ya no hay la lucha de clases que explique la evolución histórica de la humanidad, sino la lucha contra el sectarismo progre y en pro del sentido común. En España siempre han existido altísimas temperaturas, superior a los 40 grados, en verano, incluso antes. Soy andaluz, así que no me tomen el pelo.
Cuando los árabes, en el 711, invadieron la Hispania visigótica, fueron plenamente consciente de ello. Y, aplicaron medidas preventivas, tanto en el entorno natural como en la arquitectura. ¿ Acaso somos menos inteligentes?
Ya es hora de que la responsabilidad en la gestión de los servicios públicos y de nuestro entorno sustituya el fanatismo y el oportunismo.