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Cartas al director

Las triquiñuelas de Tezanos

El barómetro preelectoral del CIS publicado anteayer es una vez más la constatación de que una institución pública se ha convertido en instrumento al servicio de un proyecto político, en este caso del PSOE. Es tan burda y poco fina la cocina aplicada que cuesta demasiado masticarla, tragarla y digerirla, la abrupta irrupción del PSOE en estimación de voto y la caída estrepitosa del PP, abriendo una brecha de 11,8 puntos entre ambas formaciones es descaradamente una manipulación. Lo salpimentado en esta ocasión por Tezanos contrasta de forma flagrante con el resto de empresas encuestadores y llega justo cuando el gobierno necesita un relato de fortaleza tras la crisis de la vivienda y los casos de corrupción que le ahogan, no digamos la huelga de brazos caídos tras la invasión de Ceuta. Acusar al Ejecutivo de Pedro Sánchez de malversación sistemática de recursos públicos y anunciar la destitución fulminante de Tezanos si alcanzan el poder podría pecar hasta de prudente.

Cuando un organismo financiado por todos los españoles publica sistemáticamente datos que favorecen al mismo partido, cuando infla de manera ostensible los datos referentes al PSOE y cuando evita preguntar sobre asuntos incómodos para el gobierno, como la negligente gestión de Ceuta, difícilmente sería achacable a un desliz técnico. La credibilidad del Centro se esfumó en el mismo momento en que Pedro Sánchez colocó al frente a un miembro de la ejecutiva federal socialista. El CIS precisa una dirección profesional e independiente, con metodología estable y trasparente y la obligación de inquirir sobre todos los asuntos de especial relevancia, no sólo los que resulten convenientes para el mandatario de turno.