Dos generales de ejércitos enfrentados: Vega y Líster
Las conversaciones entre Vega y Líster se centraron, en buena medida, en la Guerra Civil. Vega contó que en el Ebro y otras batallas Franco se interesó por quién tenía enfrente y al saberlo comentó sobre Líster y Modesto: «esos han pasado por la Academia Frunze». Yo me dirigía a ambos como generales
Hoy me aparto de la política. Escribir sobre las elecciones del domingo seria reiterativo. Mis compañeros columnistas ya lo han hecho y muy bien. Hace tiempo que, lentamente, preparo un libro sobre personajes que traté. Son casi un centenar, de más de diez países, que conocí por esos mundos. Hoy recuerdo a dos militares, de bandos en su día enfrentados, pero con curiosas coincidencias: José Vega Rodríguez y Enrique Líster.
En la Pascua Militar de 1978, siendo Vega jefe del Estado Mayor del Ejército, elogió, ante el Rey Juan Carlos, la capacidad militar de Enrique Líster y de Juan Modesto, jefes en el Ejército republicano de la Guerra Civil y comunistas. La cita no gustó en ciertos sectores y recibió la desaprobación de algún asistente. Convoqué a Vega y a Lister a una comida que resultó muy interesante. Luego nos reunimos otra vez. Había conocido a Vega en mi primer viaje a Ifni, siendo él máxima autoridad española, y le reencontré, el 1 de julio de 1969, en la llamada «retrocesión» de Ifni a Marruecos. Recibió el territorio, en la entonces Plaza de España de Sidi Ifni, el general Mohammed Ufqir, ministro marroquí del Interior, que luego traicionaría a Hassan II y estuvo detrás del golpe de Estado de 1972. Acabó asesinado, aunque se dijo que se suicidó. Recibió cinco disparos; raro suicidio. Asistí al emocionante acto de arriado e izado de banderas. Al cabo del tiempo Vega y yo fuimos vecinos.
Vega concluyó la Guerra Civil como capitán. En 1941 se incorporó a la llamada División Azul hasta 1942; allí ascendió a comandante por méritos de guerra. Llegó a teniente general, fue capitán general de dos regiones militares, una de ellas Madrid, y jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME). Dimitió por sus desavenencias con el general Gutiérrez Mellado, vicepresidente del Gobierno. Su último destino fue la presidencia del Consejo Supremo de Justicia Militar. Murió en 1992, y años después fue ascendido, a título póstumo, a general de Ejército. El nombramiento que más le ilusionó fue, en 1974, el de director general de la Guardia Civil. En 1934, muy joven, había ingresado en la Benemérita como un guardia más. Único caso en que un antiguo guardia civil llega al máximo mando. Allí se le conoció como «el guardia Vega».
Recuerdo anécdotas personales de aquella etapa. Una de ellas que, camino de una cena en casa de amigos comunes en Puerta de Hierro, me paró la Guardia Civil, les dije que apuraran porque llegaba tarde a una cena con su director general y me dejaron ir sin más trámite. Cometí el error de contarlo, en positivo, claro. Luego supe, no por él, que Vega se enteró de quienes eran aquellos guardias y les recriminó, o algo así, por su bondad conmigo. Vega era un liberal y un militar de extraordinaria austeridad.
Conocí a Lister cuando estaba enfrentado con Carrillo y había fundado, ya en 1973, el Partido Comunista Obrero Español. Fue cantero de profesión, y viajó, joven, a la Unión Soviética para cursar formación política en la Academia Lenin y estudios militares en la Academia Militar Frunze. Es el único español que en el siglo XX llegó al generalato en varios ejércitos; en el siglo anterior lo había alcanzado, entre pocos, mi antepasado el Juan Van Halen del XIX, el «oficial aventurero» biografiado por Baroja.
Líster fue alto mando del Ejército de la República en la Guerra Civil y fue mayor general del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial. En España había sido jefe del sonado Quinto Regimiento y combatió en varios frentes y, con éxito inicial, en la batalla del Ebro, y en la URSS en la ofensiva de Leningrado-Nóvgorod. En la Guerra Civil española Lister fue comandante en jefe de la 1ª Brigada Mixta. Por su actuación singular se le nombró jefe de la 11ª División en acciones como Guadalajara, Brunete, Belchite y Teruel. Luego tuvo bajo su responsabilidad el V Cuerpo de Ejército. En 1937 disolvió, por mandato de Largo Caballero, el Consejo Regional de Defensa de Aragón bajo control anarquista. Acabó en encarcelamientos y fusilamientos. Lister se convirtió en la bestia negra del anarquismo.
Exiliado en Moscú en 1939, Lister condenó, en 1968, la intervención soviética en Checoslovaquia, durante la llamada Primavera de Praga de la que fue testigo. En 1977 regresó a España y consiguió la legalización de su PCOE anticarrillista. Murió en 1994. Su libro más leído: «Así destruyó Carrillo el PCE», de 1983.
Las conversaciones entre Vega y Líster se centraron, en buena medida, en la Guerra Civil. Vega contó que en el Ebro y otras batallas Franco se interesó por quién tenía enfrente y al saberlo comentó sobre Líster y Modesto: «esos han pasado por la Academia Frunze». Yo me dirigía a ambos como generales. En el segundo encuentro acabaron, a veces, tuteándose. En ningún momento se enfrentaron; todo discurrió con cordialidad. Líster se interesó por la estancia de Vega en la División Azul, considerándola «una gran jugada de Franco para contener a Hitler». Vega asintió, afirmando que Hitler comentó a su entorno que «invadir España sería otra fracasada decisión napoleónica por como son los españoles». Hablaron, entre tantas cosas, de táctica y estrategia, de los dos bandos en liza, de qué había detrás de ambas posiciones, de su evolución y de batallas de la Guerra Civil y de la mundial. Yo era todo oídos.
Tratar a Vega y a Líster fue muy instructivo para mí. Dos personajes singulares que aparecerán ampliamente en mi libro si llego a concluirlo.
- Juan Van-Halen es escritor y académico correspondiente de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando