Los regalos del lehendakari a León XIV
En cualquier caso, estos regalos, lejos de ser una anécdota, revelan la personalidad del militante nacionalista, ombliguismo y victimismo a partes iguales con un doble objetivo, justificar sus demandas y buscar la adhesión a sus reivindicaciones
El 13 de mayo el lehendakari Imanol Pradales acudió al Vaticano para saludar al Papa León XIV en la tradicional audiencia general de los miércoles. A continuación, se entrevistó con el cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, para, según informa el Gobierno Vasco, tratar cuestiones relacionadas con la justicia restaurativa y la convivencia. No obstante, el objetivo principal de la visita, además de hacerse la foto, era invitar a León XIV a visitar Guernica el año próximo con motivo de la conmemoración del noventa aniversario de su bombardeo. Sin pretender establecer una clasificación de los horrores de la guerra, Pradales bien podía haber incluido en su solicitud, una visita a Bilbao y su ría. En esta ciudad, en sus barcos prisión y en distintas cárceles, fueron asesinados vilmente 332 inocentes los días 25 de septiembre y 2 de octubre de 1936 y el 4 de enero de 1937. En el cómputo global, bastantes más que los asesinados en el bombardeo. Pero vayamos con los regalos entregados al Papa.
Sabido es que, en las visitas protocolarias a los jefes de Estado, el visitante suele hacer entrega de algún presente relacionado con su lugar de origen. En el caso del lehendakari fueron tres los regalos ofrecidos: el libro Guernica del escritor vasco Juan Larrea, una reproducción del cuadro Guernica del pintor, vasco también, José Luis Zumeta y por último un poema del bertsolari Jon Sarasua, en vascuence y con traducción al quechua. Lo del poema tiene su gracia, si bien desconozco si durante sus años en Perú León XIV se comunicaba con sus feligreses en aquella lengua, creo estar seguro de que en los tres minutos que dedicó a Pradales, la lengua utilizada por ambos fue el español.
En cualquier caso, estos regalos, lejos de ser una anécdota, revelan la personalidad del militante nacionalista, ombliguismo y victimismo a partes iguales con un doble objetivo, justificar sus demandas y buscar la adhesión a sus reivindicaciones. El lehendakari dispuso de una ocasión de oro para demostrar que no lleva la txapela a rosca y que sabe que el mundo es un poco más grande que tres pequeñas provincias de una comunidad autónoma española. Está claro que tendremos que seguir esperando mejor ocasión, no obstante, por si hubiera más visitas internacionales sugiero un par de regalos alternativos que creo están en mucha mayor consonancia con nuestro carácter.
Aquí van mis dos propuestas como regalo protocolario del Gobierno Vasco. Son dos vascos de carácter y vocación universal, en primer lugar, una buena biografía del fundador de la compañía de Jesús, San Ignacio de Loyola. Una orden religiosa que ha sobrevivido casi 500 años tuvo que ser iniciada sin duda por una personalidad descollante. En segundo lugar, una pequeña réplica de la nao Victoria con la que Juan Sebastián de Elcano consiguió ser el primero en circunnavegar el globo terráqueo. Creo que de estas dos figuras podemos estar orgullosos todos los vascos sin excepción y probablemente también sean del agrado de los antiguos militantes del partido del lehendakari, aquellos que tenían por lema desde su creación el Jaungoikoa eta lege zaharra o lo que es lo mismo: Dios y ley vieja.
- Carlos de Urquijo fue delegado del Gobierno en el País Vasco