Por si fuera corta la lista de sospechas sobre el expresidente del Gobierno, en 2007 España se comprometió con la ONU a «contribuir a la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra con una obra de arte de un artista español y con la remodelación, renovación y modernización de la sala de conferencias en la que dicha obra quedaría incorporada». Se creó la fundación sin ánimo de lucro ONUArt y se calculó que el proyecto costaría tres millones de euros. El ministro Moratinos asumió la Presidencia del patronato, mientras Zapatero figuraba en la sombra. El expresidente asumió la presidencia de ONUArt en 2024 y ahora ha renunciado sin demostrar la utilidad de ONUArt y mientras la cúpula de la sala de conferencias peligra. Y todo a cuenta de nuestros bolsillos.
Manuel Aragón
El magistrado, en su condición de miembro de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, pronunció ayer la conferencia magistral en la apertura del curso de las Reales Academias, bajo la presidencia del Rey. Ahí dijo: «Las democracias suelen perecer no tanto por la fuerza de sus enemigos como por la incompetencia, debilidad e incluso traición de los que debieran ser sus amigos, es decir, por la erosión de las instituciones democráticas». Contundente afirmación.