Groenlandia: realidad y dialéctica
La responsabilidad sobre una operación armada ofensiva en Groenlandia recaería sobre el Mando Norte, pero excedería las capacidades de combate de las FAS norteamericanas. Y no existen indicadores de movimientos de fuerzas en dicho mando. La probabilidad de un ataque de EE.UU. a Groenlandia es mínima
Estados Unidos puede mantener como máximo dos conflictos armados a la vez en dos regiones diferentes. La operación se asigna al Mando Combatiente (Combatant Command) de responsabilidad en la zona, que es un Mando Combinado con todos los componentes (tierra, mar, aire y marines) y las capacidades necesarias para conducir las operaciones y sostener un conflicto por un tiempo determinado con sus fuerzas asignadas y con otras de refuerzo. Existen siete Mandos Combatientes que cubren prácticamente todo el mundo.
Además, en cada operación, intervienen también los Mandos Estratégicos Especializados, como el Mando de Transportes o del Espacio, por citar algunos, que actúan globalmente sin limitación geográfica en apoyo de los referidos Mandos Combatientes.
Actualmente parece claro que las dos prioridades para Estados Unidos son la operación aeronaval al norte de las costas de Venezuela; y un posible conflicto en Irán, para lo que está desplazando unidades navales y ha evacuado personal de sus bases en la región, situadas en los países del Golfo y otros. La primera operación cae bajo la responsabilidad del Mando Sur, la segunda sobre el Mando Central.
La responsabilidad sobre una operación armada ofensiva en Groenlandia recaería sobre el Mando Norte, pero excedería las capacidades de combate de las FAS norteamericanas como se ha dicho anteriormente. Asimismo, no existen indicadores de movimientos de fuerzas en dicho Mando. Técnicamente hablando, la probabilidad de un ataque de Estados Unidos a Groenlandia es mínima.
En el plano político, el presidente Trump no dispone de apoyos suficientes en la Cámara de Representantes y en el Senado para conseguir la autorización necesaria para una guerra en Groenlandia, pues para poseer la isla, habría que ocupar, consolidar y mantener el terreno durante tiempo. Así ha quedado demostrado en la reciente visita a Copenhague de una delegación de las dos Cámaras del Capitolio con republicanos y demócratas para demostrar ante las autoridades de Dinamarca y las de Groenlandia el apoyo a una solución diplomática y negociada a esta crisis abierta, excluyendo toda acción armada. El votante y contribuyente norteamericano no entiende ni apoya este posible ataque y eso influye en los representantes y en los senadores, sobre todo en un año de elecciones, las denominadas Mid Term (a mitad de mandato presidencial), donde se renueva toda la Cámara baja y 1/3 del Senado.
Otro factor importante en la dinámica actual de Groenlandia es el interés creciente de Rusia y China en la isla. Han incrementado su presencia naval en la zona y participado en maniobras conjuntas recientemente. Tienen intereses comunes y llevan años invirtiendo en el Ártico en proyectos científicos, militares y comerciales. Además, han elaborado una estrategia conjunta para desarrollar y mantener la denominada Ruta Marítima del Norte (RNM) o Ruta Polar de la Seda, que bordea la costa rusa y China la utiliza para su transporte marítimo con Europa desde octubre del 2025. Debido al deshielo progresivo del Ártico, se estima que esté plenamente operativa como ruta marítima, es decir libre de hielo, para el 2030.
China mantiene buenas relaciones con las autoridades de Groenlandia. En 2018, la empresa estatal China Communications Construction respondió a una solicitud de propuestas de licitación del Gobierno de Groenlandia para la construcción y operación de tres aeropuertos en Nuuk, Ilulissat y Qaqortoq. Asimismo, China ha invertido en proyectos para la extracción de minas de tierras raras, hierro y uranio. Finalmente, debido a presiones de EE.UU., Dinamarca consiguió que no se aceptaran estas licitaciones y proyectos.
La dialéctica agresiva de Trump no se corresponde con la realidad y parece más una estrategia de presión para acudir desde una posición de fuerza a una negociación larga y dura, como ocurrió con éxito con el Canal de Panamá, con objeto de conseguir objetivos específicos en la región, como pueden ser: igualar la mayor influencia actual en el Ártico de Rusia y China, ampliando la presencia militar (ya dispone de una base militar) y naval en Groenlandia; aumentar la cooperación científica e industrial con las autoridades locales de la isla; y conseguir contratos de explotación de minas de minerales y tierras raras para empresas americanas, entre otros.
- Carlos Alonso Ausín es coronel retirado