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TribunaAmalio de Marichalar

María Corina de la libertad

María Corina Machado nos ha transmitido algo único, y es la lucha espiritual que encabeza su cruzada, y la fe en Dios. Nos ha transmitido la lucha por la dignidad de las personas, por la familia, por la honestidad, el mérito, el esfuerzo, la propiedad, los derechos naturales, por la libertad en mayúsculas

Es un altísimo honor haber podido estar este último sábado en la manifestación por la libertad y la democracia de Venezuela en la Puerta del Sol de Madrid para escuchar a María Corina Machado, ese ejemplo único para la libertad del mundo.

Venezuela se ha convertido en la esperanza de la humanidad en el siglo XXI, y es por derecho propio el ejemplo más preclaro de todo un pueblo unido por la libertad.

En este mundo de las tecnologías, de la rapidez y de lo efímero, creyéndonos que eso es el avance de la sociedad, y dueños de todo, nos hemos olvidado del verdadero y único motor transformador de la sociedad, que son los valores imperecederos, siendo todo lo demás simples instrumentos de la época en la que toque estar.

El sábado en Madrid pudimos asistir muchos españoles, acompañando a decenas y decenas de miles de venezolanos, a una manifestación de la que emana un ejemplo histórico para todos los venezolanos, todos los hispanoamericanos, todos los españoles, todos los europeos y para toda la civilización cristiana y occidental.

Un ejemplo que ha sacudido nuestras conciencias en lo más profundo y verdadero, un ejemplo que nos enseña a rescatar lo mejor de nosotros mismos y a saber ponerlo en práctica.

Todo ello está guiado por una persona excepcional, alguien que significa lo mejor de los valores de las personas.

María Corina Machado ha sido el sábado en la Puerta del Sol la antorcha luminosa que da claridad a los pensamientos, que fortalece y enseña la rectitud del camino. Quien nos transmite la fuerza de la verdad, quien nos propone reencontrar los valores de la humanidad.

María Corina Machado ha sabido transmitirnos la legitimidad plena de quien ha padecido un sacrificio heroico, de quien ha vivido encerrada y sufriendo a diario la amenaza más inhumana. Nos ha transmitido la convicción serena y firme de que no hay mayor empresa humana que la búsqueda permanente de la libertad.

María Corina Machado nos ha transmitido algo único, y es la lucha espiritual que encabeza su cruzada, y la fe en Dios. Nos ha transmitido la lucha por la dignidad de las personas, por la familia, por la honestidad, el mérito, el esfuerzo, la propiedad, los derechos naturales, por la libertad en mayúsculas.

Su mensaje va muy por delante de la política y más aún de la política minúscula, su mensaje es la lucha por el bien de la sociedad y de nuevo el bien en mayúsculas, su mensaje trasciende lo efímero y egoísta, su mensaje engrandece como nunca hasta ahora se había nadie atrevido a decir, el servicio a la sociedad en plenitud de acción generosa, sin esperar nada a cambio y sin querer servirse de la sociedad a la que sirve. En definitiva, una revolucionaria concepción de la política, no por no sabida por quienes así la han practicado en la Historia, pero sí absolutamente innovadora en este siglo, ni más ni menos que para lograr acabar con la tiranía más perversa aplicando todos estos principios. Una absoluta convicción espiritual, transmisora de plena fe y confianza en pos de la conquista de la honestidad, la dignidad, la libertad y la democracia.

María Corina Machado, a la que he podido saludar en la distancia de la manifestación de Sol junto a decenas de miles de venezolanos, no importa que fuera desde muchos metros, ha sido un profundo honor hacerlo, dado que he sentido su cálido abrazo envuelto de verdad, y he sentido su mirada limpia, espiritual y profunda transmitiéndome la fuerza necesaria de quien es un ejemplo único que da sentido pleno a la fe, a la esperanza, a la dignidad, a la libertad y a la verdad. Ello será para mí ya siempre guía permanente y segura.

No hubiera querido aquí decirlo, pero ese mismo sábado había quien en Barcelona representaba justo todo lo contrario: el mal, la perversión, la corrupción, la indignidad, la deshonestidad, la mentira, y el ataque frontal a la democracia y a la libertad. Todo lo contrario a lo que somos y creemos.

Muchísimas gracias, María Corina, por defender para Venezuela, pero también para Hispanoamérica, para España, para Europa entera, y tantas otras naciones, los valores trascendentales e imperecederos que vieron nacer a nuestros pueblos y que formaron la civilización cristiana y occidental, esa civilización que trajo al mundo la dignidad de la persona, los derechos humanos, la libertad y la democracia. España fue principal impulsora y comprometida en ello, y con ayuda de Venezuela ha de seguir respondiendo lealmente a esa responsabilidad y obligación en defensa del bien con mayúsculas, y de las presentes y futuras generaciones.

  • Amalio de Marichalar es conde de Ripalda