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tribunaAntonio Bascones

Madrid, puerta a la esperanza

En todas sus palabras subyace la cultura del encuentro, la cultura de las relaciones, tratando de eliminar el individualismo, el yo, y fortaleciendo el nosotros, el vosotros. Esto, la juventud lo ha entendido, por eso cada vez más la solidaridad y el deseo de ayudar son la tónica que conduce sus vidas

Decía Antonio Machado que Madrid era el rompeolas de todas las Españas y de la Tierra entera. Estos días hemos visto que también es la puerta de la esperanza. La visita del Santo Padre ha sido un bálsamo de fe y cristianismo como pocas veces se ha visto en los últimos años. En este mundo convulsionado, en esta sociedad que no encuentra su camino y que, de vez en cuando, está desnortada y sin saber dónde va, la visita del Papa se ha convertido en un ejemplo para el mundo de lo que sabe hacer un país.

Hemos asistido al testimonio de una revitalización de los valores, a unos mensajes que debemos asimilar poco a poco. Hemos demostrado que hay una juventud entusiasmada que vive la religión de una manera distinta, alegre, viva con ilusión y fuerza. Todo lo que estos días ha sucedido ha sido una caja de resonancia al mundo que nos contempla. Millones de personas han podido ver por televisión lo que ha trascendido en nuestra ciudad.

La organización perfecta, milimétrica, bien preparada y dando muestras de una coordinación extraordinaria ha sido una muestra de imaginación. Esperemos que no sea solo un sueño que dura unas horas y se desvanezca rápidamente. Aún resuenan en mis oídos mensajes como «Alzad la mirada» con esa fuerza que tiene el trasfondo de estas palabras, construir puentes y no muros, promoviendo el diálogo, la amistad y la solidaridad entre las personas de distintas culturas y religiones, respetando siempre las opiniones del otro. Otros mensajes, como cuidar de los más vulnerables, sirviendo a los pobres, a los enfermos y a los ancianos para llevar una vida mejor. Respetar el medio ambiente y los recursos del planeta ha sido también una tónica en sus palabras. Uno de los mensajes de más impacto ha sido el de pedir a los jóvenes que no se aíslen, manteniendo las relaciones con la familia, la comunidad y las amistades auténticas, luchando contra el individualismo, participando activamente en la sociedad y en la construcción de un mundo mejor. En suma, soñando en grande. Finalmente, les dijo que mantuvieran la esperanza y fueran protagonistas de la historia, y no simplemente meros espectadores, tratando de colaborar en la construcción de un mundo mejor. «Hacer lío», es decir, comprometerse, participar, actuar y no ser meros agentes pasivos. En definitiva, mantener la esperanza, aunque los tiempos sean difíciles ,y sean portadores de renovación sin conformarse con una vida mediocre. Les animó a perseguir ideales altos. Hizo varios guiños a no dejarse llevar por tanta tecnología y redes sociales, y ser más íntegros, pensando con el humanismo cristiano.

Personalmente, el mensaje que más me ha impactado, y que lleva hace tiempo circulando por las redes y medios publicitarios, es el de «Alzad la mirada» Creo que ha dado en el clavo del mensaje claro, escueto, incisivo y realista. Cada vez se ve más este individualismo en el que nos relacionamos con el móvil y dejamos de lado el encuentro entre las personas. Ahora esto se realiza entre nosotros y la máquina y no hay feeling ni sentimiento. La emoción del instante desaparece para dar lugar a la tecnología, a la inmediatez, al pensamiento perentorio frente al reposado, al pensamiento enlatado frente al crítico.

Los jóvenes encontrarán en estas palabras todo un cúmulo de sabiduría, de experiencias humanísticas, de reflexiones místicas que acercan más la persona a Dios, pero recorriendo un camino diferente del que hemos recorrido los demás, los de las generaciones pasadas. Hoy la juventud necesita otras respuestas, otras vías de expresión y por eso la música, a través de grupos como Hakuna y otros, les da una revelación distinta de la que nosotros recibimos y quizás, por qué no decirlo, sea más auténtica y profunda. El tiempo lo dirá, pero está claro que hoy el mundo se mueve con otros parámetros diferentes a los de las generaciones anteriores, que, por otra parte, no tienen que ser mejores ni peores, sino distintos y eso lo tenemos que entender todos. En todas sus palabras subyace la cultura del encuentro, la cultura de las relaciones, tratando de eliminar el individualismo, el yo, y fortaleciendo el nosotros, el vosotros. Esto, la juventud lo ha entendido, por eso cada vez más la solidaridad y el deseo de ayudar son la tónica que conduce sus vidas y les lleva a cotas distintas y superiores. Ser más auténticos, más ser que parecer, es la base de todo esto. El Santo Padre ha sabido calar en esta vigilia de la juventud, en la que se han reunido miles de jóvenes, alrededor de la música, el encuentro y la alegría del ser y pertenecer a un mismo grupo de personas. Sus palabras llenas de la fuerza que da el Evangelio, han resonado en todo el Paseo de la Castellana, de norte a sur, de este a oeste y han caído como el rocío de la mañana bañando la primavera de unos jóvenes que comienzan a vivir y que muchas veces tratan de encontrar respuestas a sus preguntas e inquietudes.

La esperanza entra, de nuevo, por las calles de Madrid.

  • Antonio Bascones es presidente de la Academia de Ciencias Odontológicas de España