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24 de junio de 2024

El Papa Francisco ha hablado de la Providencia en el Palacio Apostólico Vaticano

El Papa Francisco ha hablado de la Providencia en el Palacio Apostólico VaticanoEuropa Press

El Papa recalca que la Providencia no «significa esperar que lluevan del cielo las soluciones»

El Papa ha aclarado que la Providencia, a la que considera «antídoto contra la cultura de la indiferencia» no puede confundirse con la «espera de que lluevan del cielo las soluciones a los problemas»

Lo sugerente y sugestivo del Papa Francisco, a pesar de la edad, sigue intacto. Una vez más, en el contexto de una nueva audiencia en el Palacio Apostólico Vaticano con los miembros de los Capítulos Generales de los Siervos Pobres y de los Siervos Pobres de la Divina Providencia, lo ha vuelto a dejar patente a propósito de la Providencia.

«Cultivar la confianza en la divina Providencia con los pobres nos convierte en artesanos de una 'cultura de la Providencia', que considero un antídoto contra la cultura de la indiferencia, desgraciadamente, muy extendida en las sociedades de la llamada opulencia», ha asegurado el Papa en una audiencia

Así, ha manifestado que «la espiritualidad cristiana» que se deriva de la providencia «no es fatalismo» sino «compartir con los demás lo poco que tenemos para que a nadie le falte lo necesario». «La actitud del cuidado es más necesaria que nunca para contrarrestar la de la indiferencia», ha resumido.

Soluciones que llueven del cielo

Ante «la cultura de la indiferencia», que como señala Francisco, supone dejar de lado a «los más frágiles y pequeños», no podemos confundir la Providencia con «esperar que lluevan del cielo las soluciones a los problemas».

Tal y como recoge Europa Press, el Papa Francisco ha llamado a no «idealizar el mundo» ni tampoco refugiarse «en la nostalgia estéril», si bien ha instado a «recuperar ciertos valores» del pasado. Así, ha recordado el ejemplo de los abuelos que, «cuando venía un invitado inesperado a casa, o cuando un pobre llamaba a la puerta para pedir ayuda, era normal compartir un plato de sopa o de polenta». «Hoy necesitamos cristianos que sirvan a la Providencia practicando el compartir», ha concluido.

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