Ilustración Yolanda Diaz y el Papa Francisco
Diez citas incómodas (y silenciadas por la izquierda) a los diez años de 'Laudato si'
La primera encíclica escrita íntegramente por el Papa Francisco suele ser citada de forma tendenciosa, como si se tratase de un panfleto ecologista. Sus aduladores, sin embargo, suelen silenciar las partes más políticamente incorrectas
El 24 de mayo de 2015 el Papa Francisco publicaba la que puede ser considerada su primera encíclica: Laudato si'. Aunque en 2013 ya había salido a la luz Lumen Fidei, el propio Pontífice argentino no tardaría en reconocer que aquel texto había sido, en realidad, escrito por Benedicto XVI antes de renunciar a la sede de Pedro, y que él sólo había hecho algunos retoques de modo que el resultado final fuese un documento compuesto «a cuatro manos».
Partiendo de la cita con que arranca el Cántico de las criaturas atribuido a san Francisco de Asís (Laudato si’, mi’ Signore, «Alabado seas, mi Señor») el fallecido Pontífice ponía en primera línea del Magisterio la preocupación de la Iglesia «por la casa común» y hacía una encendida defensa del «ecologismo integral», que pone en el centro a la persona y no al mero cuidado de la naturaleza.
Texto polémico y fetiche
No exento de polémica por asumir postulados –en apariencia ajenos a la vida de la Iglesia– en torno al cambio climático, o por incorporar a la enseñanza eclesial citas de las Naciones Unidas o de reuniones internacionales ideológicamente muy marcadas (como la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992), Laudato si' ha sido también un texto fetiche para aquellos que han querido instrumentalizar, de un modo u otro, al Papa Francisco.
Cabe señalar, por ejemplo, que tanto la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, como el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, mostraron un enorme entusiasmo por la encíclica, a la hora de mostrar sus condolencias tras la muerte del Papa.
Diez citas incómodas para la izqueirda
Un entusiasmo que es de agradecer, o que incluso se podría considerar indicativo de un posible proceso de conversión al catolicismo por parte de Díaz o Bolaños, si se atiende al contenido real de la encíclica. Entre otras cosas porque, más allá de toda polémica, Laudato si' no es algo así como un panfleto promocional de una ONG tipo Green Peace, sino un documento magisterial de la Iglesia católica que recoge citas tan políticamente incorrectas –y tan incómodas para cierta parte de la sociedad y de la política– como estas diez:
1. Aborto:
«No es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto. No parece factible un camino educativo para acoger a los seres débiles que nos rodean, que a veces son molestos o inoportunos, si no se protege a un embrión humano aunque su llegada sea causa de molestias y dificultades: Si se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida, también se marchitan otras formas de acogida provechosas para la vida social».
2. Relativismo moral y práctico:
«El relativismo práctico que caracteriza nuestra época es todavía más peligroso que el doctrinal. Cuando el ser humano se coloca a sí mismo en el centro, termina dando prioridad absoluta a sus conveniencias circunstanciales, y todo lo demás se vuelve relativo. Por eso no debería llamar la atención que, junto con la omnipresencia del paradigma tecnocrático y la adoración del poder humano sin límites, se desarrolle en los sujetos este relativismo donde todo se vuelve irrelevante si no sirve a los propios intereses inmediatos».
3. Eutanasia y eugenesia
«[La lógica contraria a la ecología] es la misma lógica que lleva a la explotación sexual de los niños, o al abandono de los ancianos que no sirven para los propios intereses. (...) Si no hay verdades objetivas ni principios sólidos, fuera de la satisfacción de los propios proyectos y de las necesidades inmediatas, ¿qué límites pueden tener la trata de seres humanos, la criminalidad organizada, el narcotráfico, el comercio de diamantes ensangrentados y de pieles de animales en vías de extinción? ¿No es la misma lógica relativista la que justifica la compra de órganos a los pobres con el fin de venderlos o de utilizarlos para experimentación, o el descarte de niños porque no responden al deseo de sus padres?».
4. Ecología al servicio de la familia
«La ecología integral (...) reclama el bienestar social y el desarrollo de los diversos grupos intermedios, aplicando el principio de la subsidiariedad. Entre ellos destaca especialmente la familia, como la célula básica de la sociedad. (...) En la familia se cultivan los primeros hábitos de amor y cuidado de la vida, como por ejemplo el uso correcto de las cosas, el orden y la limpieza, el respeto al ecosistema local y la protección de todos los seres creados. La familia es el lugar de la formación integral, donde se desenvuelven los distintos aspectos, íntimamente relacionados entre sí, de la maduración personal.».
5. Economía que genere empleo
«Lo que no se afronta con energía es el problema de la economía real, la que hace posible que se diversifique y mejore la producción, que las empresas funcionen adecuadamente, que las pequeñas y medianas empresas se desarrollen y creen empleo».
6. Creer en Dios, no en una espiritualidad difusa
«No podemos sostener una espiritualidad que olvide al Dios todopoderoso y creador. De ese modo, terminaríamos adorando otros poderes del mundo, o nos colocaríamos en el lugar del Señor, hasta pretender pisotear la realidad creada por él sin conocer límites. La mejor manera de poner en su lugar al ser humano, y de acabar con su pretensión de ser un dominador absoluto de la Tierra, es volver a proponer la figura de un Padre creador y único dueño del mundo, porque de otro modo el ser humano tenderá siempre a querer imponer a la realidad sus propias leyes e intereses».
7. El «mito del progreso» y el ser humano como amenaza
«Algunos [planteamientos equivocados] sostienen a toda costa el mito del progreso y afirman que los problemas ecológicos se resolverán simplemente con nuevas aplicaciones técnicas, sin consideraciones éticas ni cambios de fondo. En el otro extremo, otros [planteamientos equivocados] entienden que el ser humano, con cualquiera de sus intervenciones, sólo puede ser una amenaza y perjudicar al ecosistema mundial, por lo cual conviene reducir su presencia en el planeta e impedirle todo tipo de intervención».
8. No somos sólo fruto de la evolución
«El ser humano, si bien supone también procesos evolutivos, implica una novedad no explicable plenamente por la evolución de otros sistemas abiertos. Cada uno de nosotros tiene en sí una identidad personal, capaz de entrar en diálogo con los demás y con el mismo Dios. La capacidad de reflexión, la argumentación, la creatividad, la interpretación, la elaboración artística y otras capacidades inéditas muestran una singularidad que trasciende el ámbito físico y biológico. La novedad cualitativa que implica el surgimiento de un ser personal dentro del universo material supone una acción directa de Dios, un llamado peculiar a la vida y a la relación de un Tú a otro tú».
9. Mantener la soberanía de las naciones
«Tampoco se pueden ignorar los enormes intereses económicos internacionales que, bajo el pretexto de cuidarlos, pueden atentar contra las soberanías nacionales (...). Junto con el patrimonio natural, hay un patrimonio histórico, artístico y cultural, igualmente amenazado. Es parte de la identidad común de un lugar y una base para construir una ciudad habitable. No se trata de destruir y de crear nuevas ciudades supuestamente más ecológicas, donde no siempre se vuelve deseable vivir. Hace falta incorporar la historia, la cultura y la arquitectura de un lugar, manteniendo su identidad original. Por eso, la ecología también supone el cuidado de las riquezas culturales de la humanidad en su sentido más amplio. De manera más directa, reclama prestar atención a las culturas locales a la hora de analizar cuestiones relacionadas con el medio ambiente, poniendo en diálogo el lenguaje científico-técnico con el lenguaje popular».
10. Experimentación con embriones
«Es preocupante que cuando algunos movimientos ecologistas defienden la integridad del ambiente, y con razón reclaman ciertos límites a la investigación científica, a veces no aplican estos mismos principios a la vida humana. Se suele justificar que se traspasen todos los límites cuando se experimenta con embriones humanos vivos. Se olvida que el valor inalienable de un ser humano va más allá del grado de su desarrollo. De ese modo, cuando la técnica desconoce los grandes principios éticos, termina considerando legítima cualquier práctica. La técnica separada de la ética difícilmente será capaz de autolimitar su poder».