Vandalizan en Milán dos murales dedicados al cardenal Pizzaballa y a la familia Bibas
Vandalizan en Milán murales del cardenal Pizzaballa y de la familia Bibas, víctima de Hamás
Las intervenciones afectaron a dos composiciones de gran carga simbólica: una dedicada al Patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, y otra a la familia israelí Bibas, víctimas del terrorismo de Hamás
Dos murales del artista italiano aleXsandro Palombo han sido objeto de actos vandálicos en Milán, en lo que el propio autor ha denunciado como un nuevo ataque contra su obra artística y su mensaje a favor del diálogo y los derechos humanos.
Las intervenciones afectaron a dos composiciones de gran carga simbólica: una dedicada al Patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, y otra a la familia israelí Bibas, víctimas del terrorismo de Hamás.
El primero de los murales, ubicado en la sede de la Curia milanesa, mostraba al cardenal Pizzaballa junto a un niño palestino, en una escena concebida como símbolo del entendimiento interreligioso en el contexto del conflicto en Oriente Próximo. La Diócesis de Milán, que había acogido con beneplácito la obra, denunció que fue completamente cubierta de pintura negra, lo que la ha hecho irrecuperable, según lamentó el propio Palombo en un comunicado.
El segundo ataque se produjo frente al Consulado General de Qatar en Milán, donde estaba instalado el mural October 7, The Hostages. Esta obra, inaugurada el pasado 7 de octubre con motivo del segundo aniversario del atentado de Hamás en Israel, homenajeaba a Shiri Bibas y sus hijos Kfir y Ariel, secuestrados por el grupo islamista. Durante un acto conmemorativo celebrado en la sinagoga de la ciudad, el rostro de Shiri fue cubierto con un cartel con la leyenda «NO WAR» (No a la guerra). Para Palombo, este gesto tergiversa el sentido de la obra y despoja a las víctimas de su individualidad, instrumentalizando su sufrimiento.
El mural 'October 7, The Hostages'
El artista, reconocido por su compromiso con la memoria histórica y la denuncia de las injusticias a través del arte urbano, ya ha sufrido ataques similares anteriormente. Murales suyos dedicados a figuras emblemáticas como Liliana Segre, Sami Modiano o Edith Bruck —supervivientes del Holocausto—, así como a Vlada Patapov, víctima del atentado perpetrado en el festival Nova por Hamás en 2023, han sido objeto de agresiones o censura. Algunas de estas obras se conservan hoy en instituciones como el Museo de la Shoá de Roma, que protege y difunde el legado de la memoria colectiva frente al olvido o la manipulación.
El propio Palombo ha defendido en diversas ocasiones que su trabajo busca «provocar una reflexión» y no evitar temas incómodos. Su lenguaje visual, directo y simbólico, convierte el espacio público en un lugar de conciencia y denuncia, especialmente en un contexto europeo donde los discursos polarizados sobre Oriente Medio, el antisemitismo y la islamofobia se han intensificado.
Estos ataques a su obra se producen en un momento especialmente delicado en Italia y en Europa, donde crecen las tensiones sociales y políticas ligadas a la guerra en Gaza y a la cuestión israelí-palestina. La vandalización de estas piezas, en lugar de silenciar su mensaje, parece haber reavivado el debate sobre el papel del arte urbano como forma de resistencia y testimonio en tiempos convulsos.